Fotos de Italia

IMAGENES DE VIAJE

LA BELLA QUIETUD DE LAS MARCAS (Marche)

La Región de Marche (Las Marcas) se halla en el centro de Italia, al Noreste de Roma. Es una zona de armoniosa belleza, repleta de colinas y campos sembrados (en ésta epoca del año -agosto-  girasol, pero también trigo, entre otros cereales). Destacan los olivares y los viñedos: el vino marchegiano es suave y consistente, y el aceite de oliva es muy reconocido en todo el pais. Excepto Ancona, su capital, y otras ciudades cabeceras de las provincias que integran la región (Fermo, Ascoli-Piceno, Macerata y Pesaro-Urbino), todos los pueblos o aldeas son pequeñas, la mayoría ubicadas en las cimas de las colinas (producto de las defensas en enclaves medievales) y, muchas de ellas, muy pintorescas. El ritmo de vida es casi el de una campaña, sin el nervio de las grandes ciudades; su gente es serena, como el paisaje; las carreteras y autovías se tornan sinuosas por las ondulaciones de su suelo, aunque no tienen un tránsito caudaloso. Actualmente la escasez de lluvias esta afectando a la región agraria, y los rios lucen escuálidos. Las playas, bañadas por el mar Adriatico, son calidas y calmas, casi todas ellas de arena.

El nombre de  la región, Marcas, deriva del hecho de que fue territorio fronterizo del Imperio: en los siglos IX a XI se crearon las marcas de Camerino, Fermo y Ancona. Es por lo tanto en la Añta Edad Media cuando el territorio regional adquiere el nombre de Marca de Ancona, nacida de la unificación de varias marcas, es decir, “territorios de los confines” del Sacro Imperio Romano Germánico. Ancona fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que muestra una imagen de ciudad mucho más moderna que la mayoría de las otras ciudades y comunas de la región. Tiene una población de poco más de 100.000 habitantes, y es un importante puerto; se halla recostada en la ladera del monte Conero, con una riviera atractiva de playas arenosas y pedregosas.

Aeropuerto de Falconara, Ancona (Las Marcas)

El aeropuerto de Ancona se encuentra en la cercana comuna de Falconara Maritima, a unos 12 kilómetros al norte de aquella ciudad. También conocido como “Raffaello Sanzio”, en honor al pintor y arquitecto italiano, es un aeropuerto pequeño y fue recientemente remodelado.

En la región se encuentra, entre otros, el borgo de Loreto, un pequeño pueblo enclavado sobre una colina, y que es centro de actividades religiosas por encontrarse allí, en su Santuario, la Casa Nazarena de la Vírgen, una mampostería adosada a la gruta, que fue transportada allí hacia 1294.

La comuna es famosa como sede de la Basílica de la Santa Casa, un popular sitio católico de peregrinación.

Muy cerca de Loreto, pero sobre el Adriático, se encuentra Numana, un antiguo pueblo de pescadores recostado sobre una colina en el costado meridional del monte Conero, detrás del cual se levanta la ciudad de Ancona, capital de Le Marche. Numana, al sur de la capital de la región, posee una playa de aguas cálidas y canto rodado, y es muy concurrida, en especial, por los turistas locales.

La ciudad de Senigallia, un municipio de poco más de 40.000 habitantes y que, como los anteriores, también pertenece a la provincia de Ancona, se encuentra recostada sobre el mar Adriático. Fue fundada en el año 284 aC, tras la conquista de los romanos. Tiene un centro comercial activo, un interesante movimiento nocturno y unas playas de arena, con un lungomare de varios kilómetros de extensión. Fue recientemente el epicentro de la movida conocida como Summer Jamboree, celebración musical que rememora los años ’40 y ’50, con bandas musicales en vivo y despliegues de atuendos alusivos.

Borgo di Corinaldo

Este pintoresco pueblo medieval construído a 300 metros sobre el nivel del mar, se encuentra a aproximadamente 20 km de la ciudad marítima de Senigallia, y a cerca de 40 de Ancona, la capital de la región. Con 5000 habitantes en toda la comuna, parte de eéta se halla dentro de los límites de una muralla construída alrededor del año 1400.

Poco antes, hacia 1360, fue un puesto estratégico de disputa entre las facciones guelfas y gibelinas en la lucha por el poder y, en 1360, fue reconstruída con un muro fortificado que se conserva casi intacto. En 1503, Nicolás Maquiavelo recaló en una misión en nombre de Florencia y, desde allí, le escribió una carta a Cesare Borgia anticipando los temas -como el mito del líder- que después trataría en su fundamental obra “El Príncipe”.

Se destacan el santuario de Santa Maria Goretti, la Torre dello Sperone, la Porta San Giovanni, la Chiessa della Madonna del Piano, el Campanile di San Pietro, el Palacio Comunal -un bello ejemplo de arquitectura neoclásica-, el Teatro Comunal Carlo Goldoni, el Pozzo della Polenta (ver Cronicas), el Museo di Madonna del Piano y la Sala del Costume e Tradizioni Popolari.

Corinaldo es la ciudad natal de Santa María Goretti, una niña mártir asesinada a los doce años y que fue canonizada en 1950 en una ceremonia que contó con la presencia de la propia madre y hermanos de María e, incluso, el mismo asesino, liberado de la cárcel tras 27 años de condena. Un caso único en el mundo.

La muralla es una clasica fortaleza defensiva que mantiene su fachada original en casi toda su extension. desde el siglo XV. Además de todas las disputas en la época medieval, el borgo vivió, al igual que toda la región, la ocupación nazi y la posterior liberación, hacia 1944.

Propios de la región son el renombrado vino Verdicchio, de las colinas vecinas a Corinaldo, y el aceite extravírgen de oliva, embutidos y miel.

Rico en historia, la religion, la arquitectura y el arte se conjugan para ofrecer a sus habitantes y a los turistas que visitan la aldea una gran cantidad de actividades culturales y recreativas, como recitales en su Piazza Il Terreno y espectaculos teatrales.

ETERNA ROMA

Recorrer el casco histórico de la Ciudad Eterna en unos pocos días no es conocer Roma. Apenas es visitarla.

El patrimonio histórico de la ciudad no debe medirse en espacio, sino en tiempo. Roma concentra, en apenas unos pocos kilómetros, gran parte de la cultura occidental de todos los tiempos. Una turista comentó: “Madrid es bella, París es fascinante, pero Roma me enamora”. El trazado irregular de sus calles, el característico color naranja/óxido de gran parte de sus edificios, la sorprendente voluptuosidad de las ruinas de la Roma antica y el mundo pagano, la omnipresencia del Cristianismo con sus cúpulas, templos, iglesias y monumentos religiosos, constituyen puntos insoslayables para cualquier cultor del arte y la arquitectura del mundo.

A cada paso Roma ofrece una fotografía, una película, aunque mas no sea un video de souvenir obtenido a través de cualquier celular.

Desde el Anfiteatro Flavio (Coliseo), una obra de ingeniería monumental que tiene casi dos mil años, pasando por el Panteón, el Arco de Constantino, los Foros Imperiales, el Castello de Sant’Angelo, la imponente Piazza San Pietro con la Basílica del Vaticano, el Monumento a los Mártires y los espacios de arte (Palacio de Exposiciones, el Palazzo Massimo, el Barberini, etc), Roma respira mas de dos siglos de cultura occidental.

La Roma cosmopolita ofrece, en verano, el matiz de una Babel desconcertante, con las lenguas y los atuendos más dispares. Los idiomas retumban en el aire, como los gritos y las risas. Los italianos deben arreglárselas con cuanto idioma recorre sus calles, interpretarlos y, a su modo, ser amables. Los automovilistas deben lidiar con el caos callejero y, lo que es peor, con los turistas que cruzan las calles por cualquier sector sin respetar las reglas.

Es recomendable hacer a pie todo el recorrido del casco historico. Por esto mismo, no es agosto la mejor época para caminar con un sol implacable y temperaturas de entre 35° y 40°. Es aconsejable llevar pocas cosas en la mano y una botella de agua, para consumirla y llenarla nuevamente en alguna de las tantas fuentes que tiene la ciudad. Comer bien es, como en muchas ciudades del mundo, bastante caro. Una vez más, conviene seguir las recomendaciones de amigos, conocidos y allegados ocasionales o, de lo contrario, aventurarse y probar consultando precios, porciones y demás.

Para los amantes de la historia, es aconsejable ingresar al Coliseo con guía, para conocer los increíbles detalles de su construcción, cantidad de obreros empleados, el trazado de ingeniería del acueducto, la utilización de las piedras blancas, la disposición que ocupaban en el Anfiteatro los sectores segun su condición social, el modo y el sitio desde donde ingresaban los gladiadores, los animales, etc.

La Ciudad Eterna se encuentra en las riberas del río Tiber; la aldea originaria se desarrolló sobre las siete colinas que se encuentran frente a la curva del río en la que surge un promontorio de tierra conocido como la isla Tiberina. Con cerca de tres millones de habitantes, es el municipio más poblado de Italia y está entre las grandes capitales europeas. Fue una de las primeras grandes metrópolis de la humanidad, y la ciudad con la más alta concentración de bienes históricos y arquitectónicos del mundo. Su centro histórico está delimitado por el perímetro que marcan las murallas aurelianas, que contienen en su interior la superposición de huellas de tres milenios de historia. Roma es el corazón geográfico de la religión Católica y la única ciudad del mundo que tiene en su interior un Estado extranjero, la Ciudad del Vaticano. Es la capital de la provincia de Roma, de la región del Lacio y de Italia.

El Anfiteatro Flavio (construído en el siglo I por la Dinastía Flavia) es uno de los atractivos más reconocidos de Roma. El nombre de Coliseo se debe a una gran estatua  de 35 metros que Nerón se hizo construir y que no está conservada en la actualidad. El Anfiteatro se levantó en su época al lado de aquella estatua, pero su altura era de aproximadamente 50 metros. Albergaba a cincuenta mil espectadores con 80 filas de gradas. El Emperador y los senadores se sentaban cerca de la arena, y a medida que se ascendía se situaban los estratos inferiores de la sociedad. Allí tenían lugar las luchas de gladiadores y diversos espectáculos públicos: peleas y caza de animales, ejecuciones, recreaciones de famosas batallas y obras de teatro. La construcción comenzó durante el reinado del emperador Vespaciano y su sucesor Tito, mayoritariamente con el tesoro que los romanos tomaron como botín tras su victoria en la Gran Rebelión Judía del año 70 dC. El Coliseo poseía un avanzado sistema de canalización de agua que permitía llenar y vaciar rápidamente el piso inferior. Posteriormente, Domiciano construyó el hipogeo, una serie de túneles subterráneos que se usaban para alojar animales y esclavos. Un gran incendio y los terremotos, en especial el de 1349, dañaron severamente la estructura del Anfiteatro. Las piedras del interior  fueron picadas en exceso, para reutilizarlas en otra parte o (en caso de la fachada de mármol) quemarla para obtener cal viva. El expolio de piedras continuó hasta 1749, en que el Papa Benedicto XIV consagró el monumento como lugar santo en memoria de los mártires allí ejecutados. En 1980, la UNESCO declaró el centro histórico de Roma, incluido el Coliseo, Patrimonio de la Humanidad. Este monumento ha sido designado una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.

El foro (forum) era el espacio público de la ciudad en la que tenían lugar el comercio, los negocios, la prostitución, la religión y la administración de justicia. Originariamente era un terreno pantanoso, que fue posteriormente drenado y pavimentado con travertino, durante el reinado de César Augusto. El Foro Romano contiene en la actualidad restos de monumentos, edificios y ruinas importantes de la Roma Antigua, como los Templos de Rómulo, de Saturno, de Vesta, los Arcos de Septimio Severo y de Tito, las Basílicas Emilia y Julia, la Rostra (tribuna donde los políticos daban sus discursos a los ciudadanos romanos), la Curia Hostilia, la sede del Senado y la Regia o sede religiosa.

El Monte Palatino es la más céntrica de las siete colinas de Roma, y se alza a 40 mts sobre el Foro Romano. Allí residieron los hombres más ricos de la antigua ciudad. Pueden verse las ruinas del palacio de Augusto, que construyó también un templo a Apolo, las del palacio de Tiberio y de Domiciano. El Hipódromo de Domiciano es una estructura que tiene la apariencia de un circo romano. utilizado para carreras pedestres, aunque es probable que en su origen se construyó como un jardín con forma de estadio.

Existieron foros en otras zonas de la ciudad, conservándose restos bastante considerables de la mayoría de ellos: los foros imperiales (los de César, los de Augusto, los de Nerva, el de Trajano), el Foro Boario, entre el Monte Capitolino y el río Tiber, que estaba dedicado al comercio de ganado, etc.

Al norte del Trastévere, cruzando el Tiber desde el Vaticano, se encuentra Piazza Navona, una de las plazas más famosas de Roma por sus obras de arte. Ocupa el lugar del antiguo Stadium de Domiciano, creado en el siglo I. Pertenece a la etapa barroca romana, y tiene creaciones escultóricas y arquitectónicas como las fuentes de Gian Lorenzo Bernini. La más importante de ellas es la que se encuentra en el centro: la Fuente de los Cuatro Ríos (Fontana dei Quattro Fiumi) de 1651; representa los cuatro grandes ríos del mundo conocido por entonces. La plaza Navona contiene otras dos fuentes esculpidas por Giacomo della Porta: la Fontana di Nettuno (1574), ubicada en la zona norte de la plaza, y la Fontana del Moro (1576), ubicada en el extremo sur. Toda la zona está plagada de turistas, artesanos y artistas, y rodeada de bares y restaurantes, y por la noche existe un gran movimiento comercial y cultural.

El Estado más pequeño del mundo se halla dentro de Roma: Ciudad del Vaticano, en el que la Basílica y la Plaza de San Pedro ocupan el 20% de la superficie de su territorio. Nació en 1929 tras un pacto entre la Santa Sede y el Estado italiano (representado entonces por Benito Mussolini) y alberga, precisamente, a la máxima institución de la Iglesia Católica. La suprema autoridad del Vaticano y Jefe de Estado del mismo es el Sumo Pontífice, por lo que puede considerarse la única teocracia europea, aún cuando el Papa delega las funciones de gobierno en el secretario de Estado. El idioma oficial es el latín, aunque el idioma más hablado es, por supuesto, el italiano.

El Estado de la Ciudad del Vaticano tiene una extensión aproximada de 44 hectáreas y sobre la que ejerce total soberanía, y de otros edificios y lugares, tanto en la ciudad de Roma como en el resto de Italia, que gozan del derecho de extraterritorialidad. Entre ellos, cabe destacar la residencia de los papas, el palacio de Castel Gandolfo, que dista unos 34 km; las basílicas patriarcales de San Juan de Letrán, Santa María Magiore y San Pablo Extramuros, varios edificios más en la ciudad de Roma: la Cancillería Apostólica, el palacio de San Calixto en el Trastévere, la Curia General de los Jesuítas, el Vicariato y el palacio de Propaganda Fide, entre otros, así como el Centro Televisivo de Santa María de Galeria.

NAPOLES: LAS PUERTAS DEL SUR

En Nápoles ya se prefigura el Sur italiano. Y ese Sur tiene una entidad propia que se define a si misma: una valoración positiva para los nativos, y mucho de sorna y desprecio para el Norte opulento. Como en otros sitios del mundo, el Sur encierra esa metáfora del orgullo propio y el desdén ajeno. Napoles es color y calor, es desmesura y caos. Bullicio de voces y tránsito. La hermosa bahía napolitana y el imponente puerto están vigilados desde lo alto por el monte Vesubio, el volcan que es símbolo de la ciudad y al que los lugareños le rinden un respetuoso culto. Unico volcán continental (el otro que tiene Italia es el Etna, en la isla de Sicilia), custodia la bahía y es una especie de semidios a quien los napolitanos veneran y , a la vez, temen. Para contemporizar con él, los nativos prefieren decir: “esta descansando”.

Nápoles (capital de la región de Campania) es la tercera ciudad del país, despues de Roma y Milán. Ser sureno -aunque sea de otro continente- y visitar Nápoles es encontrar profundas similitudes y puntos de identificación. Se respira el ambiente de incertidumbre e improvisación, de presentes intensos y futuros irresueltos. La imagen del estadio San Paolo todavía está asociada a las glorias deportivas de Diego Maradona, otra especie de semidios, aunque hayan pasado muchos años de sus hazañas y al que, aún los más jóvenes que ni siquiera lo vieron jugar lo reverencian.

En las últimas décadas  la ciudad ha sumado rascacielos e infraestructuras modernas en su área comercial. La zona metropolitana, incluyendo las ciudades vecinas -el Gran Nápoles- contiene una población de poco más de tres millones de habitantes. El crimen organizado está muy presente en la vida de los napolitanos, sumado a la actual desocupación, sobre todo de jóvenes, que supera el 40%.

Los griegos, romanos, normandos y españoles han dejado sus huellas en la ciudad. Durante los siglos XVIII y XIX fue Capital del Reino de las Dos Sicilias. Después de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad se convierte en una gran aglomeración que excede su perímetro histórico. En 1980 un terremoto provocó profundas transformaciones, y Nápoles comenzó a extenderse hacia el sur. Es muy visitada, además, por su proximidad con otros puntos turísticos: Pompeii, Capri, Ischia o la Costa Amalfitana. Se destacan en la ciudad el Castillo Maschio Angioino o Castel Nuovo (construído por Carlos I de Anjou en 1282, y que tuvo visitantes ilustres como Petrarca o Bocaccio), el Castel dell’Ovo, el Castel Sant’Elmo, el Palacio Real, el Teatro San Carlo y el Museo Arqueológico Nacional, entre otros.

POMPEYA

Es la ciudad de la Antigua Roma que fue enterrada por la violenta erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79 dC. La ciudad moderna tiene cerca de 26 mil habitantes y forma parte de la provincia de Nápoles.

Etruscos, griegos y samnitas rivalizaron a través del tiempo por el control de la región. Alrededor del año 62 dC un terremoto dañó seriamente Pompeya y otras ciudades cercanas. Durante el período que va entre ese año y la fecha en que erupcionó el Vesubio la ciudad fue reconstruida, aunque se desconoce cuánto tardó en recuperarse y, de hecho, se cree que algunos edificios podrían no haberse terminado de restaurar al momento de la tragedia.

Durante la famosa erupción del Vesubio, gruesas capas de ceniza cubrieron dos ciudades situadas en la base de la montaña, y sus nombres y localizaciones fueron olvidados. Herculano fue redescubierta en 1738, y Pompeya en 1748. Realmente el descubrimiento tuvo lugar en el año 1550, cuando el arquitecto Fontana estaba excavando un nuevo curso para el río Sarno. Pero hubo que esperar 150 años antes de que se iniciara una campaña para desenterrar las ciudades. Hasta esa fecha, se asumía que Pompeya y Herculano se habían perdido para siempre.

El foro, los baños, muchas casas y algunas villas permanecieron en un sorprendente buen estado de conservación Las ruinas fueron objeto de varias campañas de bombardeo por parte de los Aliados en 1943, que destruyeron buena parte del Teatro Grande y del Foro, así como algunas casas, que fueron convenientemente restauradas una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Durante las excavaciones, ocasionalmente eran hallados huecos en la ceniza que habían contenido restos humanos. En 1860, el arqueólogo italiano Fiorelli sugirió rellenar estos huecos con yeso, obteniendo así moldes que mostraban con gran precisión el último momento de la vida de los ciudadanos que no pudieron escapar a la erupción. En algunos de ellos la expresión de terror es claramente visible. Otros se afanan en tapar su boca o la de sus seres queridos con pañuelos o vestidos tratando de no inhalar los gases tóxicos, y alguno se aferra con fuerza a sus joyas y ahorros  En el año de la erupción, se calcula que la población de Pompeya era de unas 15.000 personas. Sin embargo, el número actual de víctimas detectadas es de unas 2.000. La ciudad estaba situada en una zona donde abundaban las villas vacacionales, y contaba con numerosos servicios: un mercado, un molino, Vitrina con cadáver, en Pompeyatabernas, restaurantes y un  anfiteatro.

Entre los restos arqueológicos, se encuentran el Foro (centro cívico), el Templo de Júpiter, el Macellum o Mercado, la Basílica, el Templo de Apolo, el Templo de Venus, las Termas Estabianas, el Teatro Grande, el Anfiteatro, el Lupanar o burdel y varias residencias privadas de hombres poderosos de la política durante sus años de esplendor.

SICILIA: LA ISOLA PIU BELLA

La bella Sicilia es la región más extensa de Italia y su isla más grande. Habitada por más de cinco millones de personas, está separada del continente por los tres kilómetros que mide el Estrecho de Messina, que la comunica con la región de Calabria. Su capital, Palermo, es la quinta ciudad más poblada del país. El relieve montañoso, en especial el norte de la región, constituye una prolongación de los Apeninos. El punto más alto de Sicilia es el célebre volcán Etna, con 3300 metros snm.

La isla fue colonizada sucesivamente por fenicios, griegos y cartagineses, anexada al Imperio Romano y posteriormente, con su caída, formó parte del Imperio Bizantino. En el siglo XI fue conquistada por los normandos, y luego se convirtió en Reino. También en época medieval fue colonizada por los españoles, en la persona de Pedro el Grande, uniéndose a la Corona de Aragón y, siglos más tarde, asumió la dinastía Borbón. En 1860, durante el Risorgimento, Giuseppe Garibaldi derrotó a los borbones y pasó así a formar parte del reino de Italia. Durante la Segunda Guerra Mundial fue ocupada por el ejército nazi y, posteriormente, por los aliados que efectuaron, en 1943, el famoso Desembarco de Sicilia.

La parte oriental de la isla es la más fértil, y es célebre por el cultivo de cítricos (naranjas, mandarinas), hortalizas y legumbres. Como en toda Italia, los viñedos son parte del paisaje, y sus vinos más reconocidos son el de Marsala y, entre otros, el Nero d’ Avola, uno de  los más famosos. Muchos aldeanos del interior viven, casi exclusivamente, de la cría de ovejas y cabras. La pesca es uno de los recursos más importantes: pez espada, sardinas, atún, lubinas, camarones y ostras.

Sicilia fue una tierra de conquista, con mixtura de civilizaciones y culturas, lugar de exilios, de rebuscas e ilegalidades, y ha crecido al calor de la omnipresencia de la Mafia, de las múltiples identidades de sus habitantes y de su rica historia. La falta de industrias y la altísima tasa actual de desocupación –más del 40% entre los jóvenes- es un estigma que la acompaña desde hace mucho tiempo, en su inevitable comparación con el norte poderoso e industrial. Hacia el centro y norte italiano emigran muchos sureños para encontrar sustento. Actualmente, la isla acoge a muchos inmigrantes africanos y de Medio Oriente que cruzan, en gomones, hasta la sureña isla siciliana de Lampedusa. Es frecuente el hundimiento de estas embarcaciones y la consiguiente desaparición de sus ocupantes. Las ciudades sicilianas tienen también el sello de estas migraciones, en su religión y su gastronomía.

El habitante de Sicilia es cálido y extrovertido, más intenso que las gentes del norte. Es orgulloso de su patria chica más, incluso, que de su propio país. Las rivalidades entre regiones y comunas –una marca italiana- se da en Sicilia en el contrapunto entre palermitanos y cataneses, una pugna que excede por mucho lo futbolístico.

La capital de Sicilia, Palermo, fue fundada en el siglo VIII aC. por los fenicios. Pero ha conservado el testimonio de la cultura de todos sus conquistadores: cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos, españoles o austríacos: todos dejaron su huella en la ciudad. Iglesias barrocas, teatros neoclásicos, casas Art Nouveau, residencias de estilo árabe y normando, todo puede hallarse en la ciudad como muestra de las infinitas marcas pluriculturales.

En los siglos XVI y XVII se construyeron en Palermo numerosos monumentos de estilo barroco, muchos de los cuales se conservan hoy. A principios del siglo XX, se expandió territorialmente fuera de sus fronteras, en su mayoría hacia el norte. Este camino pronto contó con un gran número de villas de estilo Art Nouveau. Muchos de estos edificios fueron construidos por el famoso arquitecto Ernesto Basile. El bellísimo Teatro Massimo corresponde al mismo período y fue inaugurado en 1897.

Durante la invasión aliada de 1943, la ciudad fue bombardeada en su puerto y zonas del actual casco histórico, y aun la reconstrucción no ha sido completada. El siglo XX fue escenario de una ciudad también atropellada por la Mafia y el abuso de poder. El Estado debió ceder parte del control de la ciudad a algunas familias de estas organizaciones delictivas. Durante la expansión de la ciudad hacia el norte, por la llegada de pobladores escapados del interior de la isla a causa de la caída en las actividades rurales, la Mafia ocupó un papel predominante.

Los sitios de interés cultural y turístico de Palermo son: las Catacumbas de los Capuchinos, la Catedral de estilo árabe-normando, el Palazzo dei Normanni, las iglesias Martorana (con espléndidos mosaicos en su interior y la hermosa Capella Palatina), San Cataldo, San Giovanni degli Eremiti y San Francisco de Asis, la fontana Pretoria, los teatros Politeama y Massimo, la playa de Mondillo y, entre los museos más importantes, están el Museo Arqueológico, la Galería Regional de Sicilia (Palazzo Abatellis), y el Museo Internacional de Marionetas.

La ciudad de Catania es la segunda más grande de Sicilia detrás de Palermo, y se encuentra recostada sobre el mar Jónico, al este de la isla. Así como Nápoles sostiene su mirada al volcán Vesubio, Catania -que fue destruida siete veces por erupciones volcánicas y terremotos- se encuentra a los pies del monte Etna, el volcán activo más grande de Europa. El territorio catanés es plano, y casi toda la provincia de Catania presenta uno de los suelos más fértiles de toda Sicilia. La costa norte es rocosa, y de arena la del sur.

Fundada por los griegos en el siglo VIII aC, tuvo similar suerte que la mayoría de las ciudades sicilianas: fue ocupada, sucesivamente, por cartagineses, romanos, bizantinos, árabes y normandos. Los terremotos, en especial los de 1169 y 1693, destruyeron considerablemente la ciudad, sumado a las erupciones del volcán, sobre todo en los siglos XVI y XVII. La lava que despide el volcán Etna es mucho más sólida que la del Vesubio, por lo que los pueblos etneos (los que están situados en la ladera del volcán) y los cataneses cuentan con un plus de tiempo mayor para preparar una hipotética huida ante una emergencia por erupción que los habitantes de los pueblos vecinos al Vesubio, en las inmediaciones de Nápoles.

Catania también ha sufrido otras desgracias: la destrucción en la guerra de las Vísperas sicilianas (1282) y una epidemia de peste, en 1423. De la época griega no quedan restos, pero sí de la era romana: murallas, un teatro, algunos edificios públicos, el anfiteatro y un acueducto que fue posteriormente destruido por una erupción. Debajo de la ciudad actual estaban la romana y la griega.

El símbolo de la ciudad es ‘u liotru’ o la Fuente del Elefante, construida por Giovanni Battista Vaccarini hacia 1736. Está realizado en piedra lávica y simboliza a un elefante que tiene como corona un obelisco. El término siciliano ‘u liotru’ parece ser una deformación de Heliodoro. Se dice que el elefante y el obelisco datan de la era romana y que el artista se inspiró en el patrón del Elefante de Minerva de Bernini que se encuentra en Roma. A su vez, el bellísimo Duomo de la ciudad –la Catedral de Sant’Agata, que es la patrona de la ciudad- fue construido en los siglos XI y XII. Anteriormente, había sido levantada sobre las ruinas de los antiguos baños termales romanos. Su fachada principal (también realizada por Vaccarini) es un ejemplo del estilo barroco siciliano.

Son innumerables los motivos religiosos y culturales que posee la ciudad: a la Catedral se unen la Chiesa di San Placido, San José del Duomo, San Francisco de Asis (que contiene los restos de la reina Leonor de Sicilia: Catania fue, durante algún tiempo, capital del Reino de la Sicilia), Santo Domingo, Santa María de la Merced, Crucifijo de los Milagros y, entre tantas otras, Santa María de la Consolación. Además, el Castello Ursino, la Iglesia de Santa María del Gesú, la Porta Ferdinandea, el Palacio de los Elefantes y el Palacio Biscari.

Entre los sabores tradicionales se encuentra la granita, una especie de sorbete de hielo molido más fino que la de los granizados, elaborados con azúcar, agua y aderezos. Los sabores más convencionales son: limón, mandarina, pistacho, café, almendra, menta y fresa. L’arancino es una croqueta redonda de arroz de color naranja (arancia) y con forma de tal, que contiene diferentes rellenos y se sirve como aperitivo. Se trata de una pasta de arroz y azafrán con queso parmesano o pecorino, comúnmente frito, y relleno con ragú u otros ingredientes como jamón, muzzarella, etc.- A su vez, los cannolison un típico postre siciliano, hecho con una masa dulce enrollada, ricota y combinaciones de vainilla, chocolate, pistacho y marsala.

El Monte Etna es el segundo volcán más alto del mundo, y la montaña más alta de Italia al sur de los Alpes. El nombre deriva de la palabra griega aithos (arder). Durante la ocupación árabe de Sicilia en la Edad Media, el Etna fue denominado Yébel Uhamat (Montaña de Fuego), pero fue conocido durante siglos por gran parte de los italianos como Mongibello. Es uno de los volcanes más activos del mundo, aunque no está contemplado como particularmente peligroso. De hecho, varios pueblos se hallan desplegados en sus laderas.

Algunas erupciones ocurren en la cumbre del monte, a tres mil metros de altura; otras, en los flancos, donde existen más de 200 cráteres  de diferentes diámetros. Las erupciones en la cumbre pueden ser muy explosivas, aunque rara vez amenazan las áreas habitadas alrededor del volcán. Por el contrario, las erupciones en los flancos pueden ocurrir incluso a unos pocos cientos de metros de altitud, en las cercanías o en las mismas áreas pobladas.

La erupción más célebre por sus efectos devastadores ocurrió en el año 1669: estuvo precedida de dos meses de terremotos centrados en las laderas de la montaña, hecho que finalmente persuadió a los habitantes locales a abandonar sus casas. Nicolosi, el pueblo etneo más empinado, sufrió una destrucción casi total. En los primeros días de aquella erupción, la lava enterró con sus flujos a varios poblados alcanzando, al mes, las afueras de la ciudad de Catania, destruyendo su puerto y la parte occidental de la ciudad.

Las últimas erupciones no fueron tan dañinas, pero destruyeron parte de algunos poblados y amenazaron a varios otros. En lo que va del siglo la primera erupción ocurrió en 2001, y lanzó enormes columnas de cenizas que llegaron hasta más de 600 kilómetros de distancia. Donde avanzó la lava, no crece la vegetación por más de veinte años, como se puede observar en la foto que destruyó una casa de dos plantas en una de las laderas del Etna.

En la provincia de Messina, sobre el mar Jónico, se encuentra la bellísima Taormina, casi en el límite con la provincia de Catania, erigida sobre el monte Tauro a 200 metros de altura, en un balcón sobre el mar y la vista del volcán Etna. Con diez mil habitantes, es uno de los centros turísticos de renombre mundial, tiene unas playas estupendas -de aguas transparentes y cálidas- a las que se accede mediante un teleférico, y un patrimonio histórico cuyo valuarte es el célebre teatro greco-romano.

Fundada por los griegos en el año 736 aC con el nombre de Naxos, la primitiva ciudad fue destruida, reconstruyéndose como fortaleza años más tarde con el nombre de Tauromenion. Durante el Imperio, Octaviano estableció allí una colonia romana, expulsando a los antiguos habitantes. Luego fue capital de la Sicilia bizantina tras la caída del Imperio. Posteriormente los árabes y los normandos dominaron la ciudad, siendo reconstruida una vez más por estos últimos.

El Teatro Antico es escenario de conciertos (música clásica y ligera), obras teatrales, óperas líricas y otros espectáculos. Una institución, Taormina Arte, se ocupa también de la organización del festival de cine conocido como Taormina Film Fest, que entrega los prestigiosos Nastri d’Argento, premios asignados por críticos cinematográficos.

En una de sus bahías -perteneciente a Giardini Naxos- se encuentra la Isola Bella, una pequeña isla ubicada a escasos metros de la costa y que, por efecto de la marea baja, se convierte en península. En 1984 se declaró como monumento de interés histórico artístico de particular valor; en 1990 fue puesta a subasta y adquirida por el Assessorato dei Beni Culturali. En 1998 se instituyó como reserva natural.

FLORENCIA: EL ARTE QUE RESPIRA

Florencia (Firenze) es la capital de la Región de la Toscana, tiene casi medio millón de habitantes y se extiende sobre las orillas del río Arno, entre los Mares Adriático y Tirreno, en el centro norte de la península italiana. Es una ciudad con larga tradición de industria y artesanía, comercio y cultura, arte y ciencia. Se encuentra ubicada en el centro de una cuenca rodeada por colinas, por lo que el clima, en verano, es seco y suele superar los 40 grados por la falta de vientos. Los inviernos son, por el contrario, húmedos, fríos y bastante lluviosos.

Fue fundada por el emperador Julio César como un asentamiento para soldados veteranos en el primer siglo A.C. Posteriormente estuvo afectada por las guerras entre ostrogodos y bizantinos por el control de la ciudad. Florencia comenzó su apogeo después de la decadencia de las edades barbáricas, en el período Carolingio, y alcanzó el pico más alto de civilización entre los siglos XI y XV, como ciudad libre, balanceando la autoridad de los emperadores con el de los papas, superando el desafortunado conflicto interno entre Guelfos (que apoyaban el poder papal) y Gibelinos (partidarios del emperador romano). Por esa época surge aquí la primera moneda de oro de Europa, el florín, que se convirtió en la divisa de comercio dominante en la Europa Occidental.

En el siglo XV, fue bajo el dominio de la dinastía Medici, que conoció su época de mayor esplendor tras la instauración del Gran Ducado de Toscana. Cosimo de Médici fue el primer miembro de la Familia en controlar la ciudad. Aunque la ciudad era técnicamente una democracia, su poder venía de una larga red de patrocinio además de su alianza con los inmigrantes, la gente nuova. El hecho de que los Médici eran banqueros del Papa también contribuyó a su ascenso. Cosimo fue sucedido por su hijo Piero, que a se vez fue sucedido poco después por el nieto de Cosimo, Lorenzo, en 1469. Lorenzo de Médici fue un gran mecenas de las artes, contratando a artistas de la talla de  Miguel Angel, Leonardo da Vinci y Boticelli. Lorenzo también fue un talentoso músico y llevó a Florencia a los más afamados compositores y cantantes de su época.

Florencia es la ciudad en la que se originó, en la segunda mitad del siglo XIV, el movimiento artístico denominado Renacimiento, y es considerada una de las cunas mundiales del arte y de la arquitectura. La crisis de la Iglesia Católica unida a los efectos catastróficos de la Peste Negra, por entonces, llevaron a una reconsideración de los valores medievales, dando como resultado el desarrollo de una cultura humanista, estimulada por los trabajos de Petrarca y Boccaccio. Estos hechos propiciaron una revisión y estudio de la antiguedad clásica, de la que surgió el Renacimiento.

El Gran Ducado de los Medici fue sucedido, en el siglo XVIII, por el de los duques de Lorena, cuando en 1860 se convirtió en parte del Reino de Italia,del cual Florencia fue capital del 1865 al 1871, durante la Unificación. La ciudad había sustituido a Turín como capital de Italia en 1865, estableciendo el primer parlamento del país, que fue suplantado por Roma seis años más tarde. En el siglo pasado, durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad sufrió la ocupación alemana durante un año (1943-1944) y fue declarada ciudad abierta. Los soldados aliados que murieron expulsando a los soldados alemanes de Toscana están enterrados en cementerios a las afueras de la ciudad.

Su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982, y en él destacan obras medievales y renacentistas como la cúpula de Santa María del Fiore, el Ponte Vecchio, la Basílica de Santa Cruz, el Palazzo Vecchio y museos como los Uffizi, el Barguello o la Galería de la Academia, que acoge al David deMiguel Angel. El corazón de la ciudad es la Piazza della Signoria, en la que se encuentra el Palazzo Vecchio, centro administrativo de la ciudad desde la época medieval, la Loggia dei Lanzi y la cercana Galería de los Ufizzi, uno de los museos más importantes de Italia. A pocos minutos de dicha plaza se encuentra la Piazza del Duomo, cuyo centro es la Basílica de Santa María del Fiore, Catedral de Florencia y conocida por su cúpula, obra maestra renacentista proyectada por Filippo Brunelleschi. El conjunto monumental de la piazza del Duomo se completa con el Campanile de Giotto y el Baptisterio de San Juan.

La catedral, consagrada a Santa María del Fiore, se encuentra en pleno casco antiguo de la ciudad. Data del siglo XIV, en pleno Renacimiento temprano. Es famosa por su gran cúpula, que tiene 45 m de diámetro y 100 de altura. Fue diseñada por Brunelleschi, uno de los más grandes arquitectos renacentistas. En el interior contiene unos frescos de Giorgio Vasari que representan el juicio final. El edificio, de unas dimensiones gigantescas, es de cruz latina, con una nave principal y dos laterales. El suelo está recubierto de mármol de colores que forma un laberinto de texturas. Excepto la cúpula y los tejados de cerámicas naranjas, las paredes del templo están recubiertas de mármol toscano blanco, verde y rosa. Este recubrimiento data del Renacimiento, excepto el de la fachada, que es del siglo XIX.

De origen medieval, el Ponte Vecchio fue remodelado durante el Renacimiento, sustituyéndose las tiendas de peleteros por las de joyeros. Fue el único puente que sobrevivió a los bombardeos nazis de la ciudad de Florencia en la Segunda Guerra Mundial. Es uno de los atractivos turísticos más visitados.

La famosa Piazza della Signoria es la plaza mayor de Florencia, donde se encuentra la Fuente Manierista de Neptuno, de Ammannati, la Loggia dei Lanzi y el Palazzo Vecchio, sede del Ayuntamiento. En la plaza se encuentran tres estatuas: Cosimo “el Viejo” a caballo, el Hércules y Caco y una reproducción del David de Miguel Angel que está de guardia al Ayuntamiento junto a Hércules. En la Loggia dei Lanzi, se encuentran numerosas esculturas colección de los Medicis. Entre las más destacadas están “Perseo” de Cellini y el “Rapto de las Sabinas” de Giambologna.

La Piazza della Repubblica es una de las más importantes plazas de la ciudad. Se construyó sobre el antiguo ghetto judío de Florencia. Aquí se puede encontrar el histórico café literario Giubbe Rosse donde poetas como Giovanni Papini, Giuseppe Prezzolini, Mario Luzi, Filippo Tommaso Marinetti (el del movimiento conocido como Futurismo) se reunían a discutir de literatura.

Florencia contiene un patrimonio de artistas excepcionales, testimonio glorioso de su civilización secular. Cimabue y Giotto, los padres de la pintura Italiana, vivieron aquí, con Arnolfo y Andrea Pisano, reformistas de la arquitectura y de la escultura; Brunelleschi, Donatello y Masaccio, fundadores del Renacimiento; Ghiberti y Della Robbia; Filippo Lippi y el Angelico; Botticelli y Paolo Uccello; el genio universal Leonardo da Vinci y Michelangelo. Sus trabajos, junto con los de muchas generaciones de artistas, se encuentran en la mayoría de los museos de la ciudad. En Florencia, gracias a un tal Dante Alighieri, nació el idioma Italiano; afirmado con los estudios literarios de Petrarca y Boccaccio; con el Humanismo, la filosofía y los valores de la civilización clásica; con Maquiavelo nació la moderna ciencia política; con Guicciardini, la prosa histórica; y con Galileo, la ciencia moderna experimental. Desde la edad de Carlomagno, Florencia es una ciudad universitaria. Hoy incluye a muchos institutos especializados y es un centro cultural internacional. Las academias, las escuelas del arte, los institutos científicos y los centros culturales todos contribuyen a la intensa actividad de la ciudad.

SIENA

La bella ciudad de Siena -en la región de la Toscana- tiene una población de 60.000 habitantes, y se encuentra al sur de Florencia, capital de la región. Fue fundada sobre tres colinas en una región fértil y, según la leyenda, tiene un origen romano que se ve plasmado en el emblema de la ciudad, la loba que amamantó a Rómulo y Remo.

Fue en un principio un asentamiento etrusco. Estos pueblos avanzados utilizaron la irrigación para conquistar tierras que anteriormente no eran cultivables. Además, tenían la costumbre de erigir ciudades en fuertes sobre colinas de fácil defensa. El emperador Augusto la convierte en colonia romana (Sena lulia). Postergada durante el Imperio, con la llegada de los lombardos comenzó una era de prosperidad, al incluirse en el trazado de la ruta desde Roma hacia el norte.

A principios del siglo XIII se terminó la mayor parte de la construcción de la Catedral de Siena. También en esta época creció la importancia de la Piazza del Campo, hoy considerada uno de los más bellos espacios urbanos de Europa, como centro de la vida secular. Se construyeron nuevas calles que desembocaban en ella y servía como plaza del mercado. También una muralla en 1194 en lo que actualmente es el Palazzo Pubblico para detener la erosión del suelo.

La ciudad se autoproclamó como república, la cual reemplazó al anterior gobierno aristocrático. La República de Siena, con sus luchas internas entre los nobles y el partido popular estaba enfrentada políticamente a su gran rival, Florencia. Una rivalidad que aun hoy se ve reflejada en el imaginario de su gente. Los sieneses han querido construir una catedral de mayor tamaño que la de Florencia, pero la famosa peste negra del año 1348 y otros conflictos hicieron que el proyecto quedase sin efecto. El conflicto entre Siena y los florentinos ilustran algunos pasajes de “La Divina Comedia”, de Dante Alighieri. La batalla de Montaperti (1260), con la derrota de los guelfos florentinos a manos de los gibelinos sieneses, todavía hoy es recordada como un icono de la victoria de la ciudad sobre su eterna rival.

En 1472 la República fundó el Monte dei Paschi, un banco que aún hoy se encuentra activo y que es el más antiguo en funcionamiento del mundo. La Universidad, fundada en 1240 y famosa por sus facultades de Derecho y Medicina, se encuentra entre las más importantes de Italia. En 1555 sobreviene la rendición ante Florencia y el final de la República.

El centro histórico de Siena ha sido declarado por la UNESCO patrimonio de la Humanidad en el año 1995, por considerarla encarnación de una ciudad medieval. Conserva a lo largo de los siglos su apariencia de ciudad gótica, adquirida entre los siglos XII y XV.  Su catedral, comenzada a mediados del siglo XII, es un ejemplo de la arquitectura gótica italiana. La fachada principal, obra de Giovanni Pisano, fue terminada en 1380; en el interior se puede ver el púlpito octogonal y su pavimento de mosaicos. Bajo la catedral, en el baptisterio, se encuentra la hermosa pila bautismal con bajorrelieves de Donatello, Ghiberti, Della Quercia y otros escultores del siglo XV. El museo de la Catedral contiene la famosa Madonna realizada por el artista sienés más importante de su tiempo, el pintor Buoninsegna.

En la Piazza del Campo se encuentra el Palazzo Pubblico o Ayuntamiento, con su famoso Campanile. El Ayuntamiento, una gran obra de arquitectura, alberga otro importante museo de arte. En la plaza pueden apreciarse los relieves de la Fuente Gaia de Jacopo Della Quercia. Es en esta plaza también donde se celebra la famosa carrera de caballos el Palio delle contrade, que tiene lugar habitualmente dos veces al año y en la cual, tanto jinete como caballo, representan cada uno de los diecisiete distritos de la ciudad (las contrade).

Situado entre las provincias de Florencia y Siena, el Valle de Chianti siempre ha sido considerado como el corazón de Toscana y es famoso en todo el mundo por sus vinos finos. En cada localidad, las bodegas y las granjas que producen el Chianti en sus diversas variantes, llevan la famosa chapa del Gallo Nero, el emblema de la marca. El valle ofrece una vista imperdible: colinas cubiertas de viñedos, bosques de castaños, robles y encinas, y pintorescos pueblos medievales, como Castellina in Chianti.

A pocos kilómetros de Siena se halla Monteriggioni, un municipio de ocho mil habitantes construido en el siglo XIII (1213) y que es el mejor ejemplo conservado de su clase en todo el país, pues sus murallas y casas no han sido prácticamente manipuladas desde entonces.

La ciudad sirvió como fortaleza defensiva en las guerras entre Siena y Florencia durante la Edad Media. Sus murallas tienen un contorno circular, existen 14 torres y dos portales unidos por una calle principal. La Piazza Roma, su plaza central, posee una pequeña iglesia románica y unas pocas casas de estilo renacentista.

También en la provincia de Siena, entre ésta ciudad y Florencia, se encuentra un pequeño pueblo amurallado de origen medieval, San Gimignano, célebre por sus torres. Su centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1990.

En los pueblos amurallados de la toscana medieval, las familias adineradas competían entre sí por la erección de torres altas, que simbolizaba más poder y riqueza, y a la vez las torres servían como hostales y fortalezas. En los tiempos medievales y del Renacimiento era un punto de pausa en la marcha de las peregrinaciones hacia Roma y el Vaticano, ya que por su territorio pasaba la llamada Vía Francígena.

San Gimignano fue fundado en el siglo III por los etruscos. El recurrente tránsito contribuyó al desarrollo de la ciudad, debido al comercio de productos agrícolas de las fértiles colinas circundantes. Las rivalidades entre los guelfos y gibelinos también afectó, como en toda la región. el desenvolvimiento del burgo.

El día 12 de marzo se celebra la fiesta de Santa Fina o Serafina, una santa nacida en San Gimignano en 1238, y cuyo principal santuario se encuentra en la ciudad, al igual que la casa que fue su hogar, conservada en pie.

También como en toda la región, la Peste Negra de 1348 hizo estragos en la ciudad, obligándola a someterse a Florencia. Así, este hermoso sitio -apodado la Manhattan medieval por sus torres- pasó a un segundo plano hasta el siglo XIX, cuando fue revitalizado y reconocido como centro turístico y artístico.

San Gimignano ha logrado conservar catorce de sus setenta y dos torres originales de diferentes alturas, y que se han convertido en un emblema de la ciudad. La torre más alta, la Podestá o Torre Grossa, es de 54 metros de alto. El casco antiguo está rodeado por la muralla cuya entrada es la Porta San Giovanni. Sus dos principales iglesias son la Colegiata y San Agustín; ésta última alberga obras de arte renacentistas. Existe un Museo de la Tortura, que expone instrumentos y aparatos de tortura de diferentes tiempos y lugares, e incluye la explicación de sus usos. El pueblo tiene cuatro plazas: della Cisterna, Duomo -donde está la Colegiata- Pecori y delle Erbe. La vía San Giovanni cruza todo el casco histórico, y es la calle principal de la ciudad.

RIMINI

Con más de 140.000 habitantes, la ciudad de Rimini, en la región de Emilia-Romaña (centro-norte italiano) es, después del Lido de Venecia, el balneario más famoso de la riviera adriática. Es el sitio de veraneo predilecto de la burguesía romañola pero, además, después de la última guerra se convirtió en meta predilecta del turismo masivo europeo. Comparte con otras comunias (Riggione, Cattolica, Bellaria, Cesenatico) varios kilómetros de playa de arenas finas, hotelería, restaurantes, bares, boliches y pinares.

El casco histórico conserva testimonios del período romano y del Renacimiento. Antiguamente había sido fundada con el nombre de Ariminum, conectada con Roma a través de la vía Flaminia, y tuvo características de una ciudad romana. Caído el Imperio, la conquistaron los ostrogodos, y luego los lombardos, pasando a formar parte del Imperio Bizantino.

La ciudad conserva el Arco de Augusto, un arco de triunfo levantado en el año 27 aC en honor al emperador; el Puente de Tiberio, construido en piedra de Istria -al igual que el Arco- sobre el río Marecchia; el Templo Malatestiano, que conjuga un compendio de estilos de diferentes épocas y fue emplazado inicialmente por los franciscanos; el Templo es una obra maestra del Renacimiento, edificado por Leon Battista Alberti y embellecido por el crucifijo de Giotto, los frescos de Piero della Francesca, los bajorrelieves de Agostino di Duccio y de Matteo de’ Pasti. La Iglesia de Sant’ Agostino, originaria del año 200 pero con sucesivas modificaciones, mantiene un bello campanario y esplendidos frescos del ‘300. Además se encuentran el Castillo Sismondo, antigua fortaleza que actualmente alberga el Museo de las Culturas, y la Iglesia de San Julián, conocida como iglesia benedictina.

En Rímini personajes como Leon Battista Alberti, Brunelleschi, Piero della Francesca han dejando huellas inmensas. La ciudad es rica en historia y monumentos, además del enorme balneario. El célebre cineasta Federico Fellini nació en ésta ciudad, en 1920. Uno de sus filmes más premiados, Amarcord, cuenta la historia de algunos personajes que viven en Borgo, una ciudad ficticia inspirada en Rimini, durante el período de la Italia fascista en la década del 30. Amarcord significa “yo recuerdo” en el dialecto propio de la Emilia-Romaña.

Hacia el interior del territorio, en las colinas de la Valconca y de la Valmarecchia, es posible hacer un paseo entre Castillos con reminiscencias históricas de los señoríos de los Malatesta y Montefelstro. En estas colinas de los Apeninos aparece la tradicional cultura de las hierbas que aportan sabores particulares a los platos locales, desde las ensaladas a las salsas.
El interior de Rímini ofrece una cocina de frontera entre Romaña y Las Marcas, entre el mar y los montes. La riqueza y la variedad de materias primas como el pescado, las hortalizas y las frutas silvestres crean un patrimonio de usos gastronómicos de gran variedad. Destacan los passatelli en caldo, los cappelletti -hechos generalmente a mano- la piadina romagnola, una suerte de masa de panqueque que se puede comer con quesos o embutidos.
REPUBLICA DE SAN MARINO
 La República de San Marino, un enclave de 61 km2 ubicado a diez kilómetros del mar Adriático pero que no tiene salida al mar, se encuentra dentro de la Región italiana de Emilia-Romaña, en el centro-norte del país. Este micro-estado es la República Constitucional más antigua del mundo. La Ciudad-Estado, recortada sobre el Monte Titano –a 739 metros-, incluye el centro histórico de San Marino, las tres torres (Guaita, Cesta y Montale), el casco histórico de Borgo Maggiore y la Roca, una maravillosa zona natural a los pies del Monte. Tiene una población aproximada de 29.000 habitantes, su lengua oficial es el italiano y su religión el catolicismo.La historia cuenta que un cantero de origen dálmata –de nombre Marino-, para evitar las persecuciones del emperador Diocleciano, fundó en el año 301 dC una comunidad, en la zona más protegida del Monte. El Santo Marino fue posteriormente nombrado diácono por el obispo de Rimini, y falleció hacia 366. A principios de la Edad Media se formó una comunidad monástica: luego el burgo se agrandó y se constituyó en Comuna, con propios ordenamientos republicanos que, incluso actualmente, permanecen en vigor en su mayor parte y casi inalterados. Son del año 1243 los primeros documentos con los nombres de los dos Capitanes Regentes –o Cónsules-, quienes actúan como Jefes de Estado. Incluso, los primeros estatutos datan de 1253. La comuna consiguió conservar, durante siglos, su propia independencia, a pesar de las continuas agresiones de las potencias limítrofes. Tras vencer en 1463 en la guerra a la poderosa familia de los Malatesta, en Rimini, los sanmarinenses obtuvieron, merced a su alianza con el Papa y los duques de Montefeltro, la totalidad de su territorio actual. San Marino es el quinto Estado más pequeño del mundo, y fue reconocido por la Francia napoleónica y por otros estados europeos en el Congreso de Viena, en 1815. En 1631 había sido reconocido por el Papado. En 1949, perseguido por los austríacos, fue el refugio del Héroe de los Dos Mundos, Giuseppe Garibaldi.La llamada “Serenísima República” fue ocupada durante la Segunda Guerra Mundial por la Wehrmacht –el Ejército Alemán- en su retirada en 1944, seguidos por los Aliados, que permanecieron allí pocas semanas. Desde 1945 hasta 1957 fue gobernada por una coalición de izquierda encabezada por comunistas. Luego, se sucedieron diversas alianzas entre democristianos y socialdemócratas. El Poder Ejecutivo de este Estado está formado por dos Capitanes Regentes –elegidos por el Consiglio Generale- y un Consejo de Ministros. Se convirtió en miembro de Naciones Unidas en 1992, y adoptó el euro en 2002 como moneda nacional, pese a no pertenecer a la Unión Europea.En el casco histórico se encuentra la Piazza della Libertá: hacia uno de sus costados se abre una magnífica vista que abarca la parte occidental de la República y el Montefeltro; además están el Palacio delle Poste -reconstruido en el siglo XIX-, la Arcipretura Vecchia y el Palazzo Pubblico, reconstruido en estilo neogótico a fines del siglo XIX, y que es la Sede del Gobierno. También se encuentran la iglesia de San Francisco, edificada en el siglo XIV y las Fortalezas, es decir, las tres Torres: la Guaita (o Rocca) construida en el siglo XI y luego reestructurada, rodeada por murallas almenadas: la Cesta, la más alta, edificada en el siglo XIII (y modificada también más tarde); y la Montale, que se alza aislada (finales del siglo XIII): en ella se conserva aún un antiguo calabozo.Entre los Museos se encuentra el de San Francisco (que contiene una colección de frescos y pinturas en tela y en tabla de varias escuelas de pintura regionales del siglo XV al XVIII), la Galería de Arte Moderno contemporáneo; el Museo del Estado (que exhibe toda la historia de la República, de su fundador, y todas las monedas y medallas de San Marino). La Torre Cesta alberga el Museo de las Armas Antiguas; también está el Museo de las Curiosidades; el Museo Ferrari (Maranello Rosso Musei); el de Historia Natural; el Centro de Experimentación de reptiles y peces; el Museo de l’Emigrante, situado en el antiguo monasterio de Santa Clara; el Museo de Cera y el Museo de la Tortura.El turismo representa el 50% de los ingresos del PBI de la República. Hasta allí infinidad de turistas italianos y del mundo llegan a visitar y adquirir productos de diversa índole (vinos, quesos, artesanías, perfumes, vestimentas, cerámicas, decoración, etc.) pues sus precios –debido a que algunos de los productos tienen impuestos liberados- son más bajos. La venta de armas libres es un tema que se encuentra en discusión en toda Italia: existen en San Marino diversas tiendas con vitrinas que exhiben armas cortas, katanas, tásers, todo tipo de fusiles, etc. Si bien depende financiera y comercialmente de Italia, por su estatus como enclave de ese país, desde 1997 el nivel de vida se ha ido incrementado por encima del italiano debido a un incipiente crecimiento económico en el sector financiero del país.
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