Intensa Colombia

DSC00152Si tuviese que hallar una palabra para definir al país de los colombianos, sin dudas el adjetivo intenso le queda apropiado. Porque así es su geografía, su gente, las voces, la hospitalidad; intensas son sus calles, caóticas, coloridas e inquietas; sus desigualdades y complejidades, su porvenir. Tan intensas como sus heridas abiertas por las luchas políticas y sociales, como la alegría gestual y expresiva de sus habitantes, como el trasfondo de tristeza y dolor que delatan sus rostros. Intensa es su religiosidad, su gastronomía, su arte callejero, las voces de sus poetas y escritores más dilectos. Y, a propósito de arte, la primera fotografía corresponde al cuadro del artista colombiano Fernando Botero, titulado “Guerrilla de Eliseo Velázquez” (en el Museo Botero, de Bogotá), una obra figurativa que ilustra los años de violencia desatada en el país a partir del Bogotazo en 1948, hasta DSC00345nuestros días: la imagen muestra a un grupo de campesinos custodiando sus tierras, con sus armas y enseres, que manifiestan su desplazamiento hacia la selva. La segunda imagen es una obra de arte callejero (exhibida en el Museo de la Ciudad, en el Pueblito Paisa de Medellín), que ilustra el trabajo campesino, la mujer y sus manos como fundamento de la sociedad, y un rostro duro que denota alegría y tristeza, gesto este último que percibí como profundamente local. Durante un recorrido por algunos de los centros urbanos más emblemáticos de Colombia, intentaré recrear toda la potencia expresiva de una nación, a través de los gestos y de su gente, de la historia, los desencuentros, el arte y la actualidad.

bogota el doradoLuego de poco más de seis horas de viaje desde Buenos Aires en el vuelo directo de la aerolínea LATAM (filial Brasil), arribé a Bogotá cuando caía la tarde, y los últimos rayos de sol apenas dejaban ver un cielo colmado de nubarrones. Ubicado a unos 15 kilómetros al oeste del centro histórico y comercial de la ciudad, el Aeropuerto Internacional El Dorado (llamado así por la mítica leyenda de El Dorado, el reino que, según se creía, cobijaba abundantes minas de oro) es el más importante de Colombia. El taxi que abordé (28.000 pesos colombianos, U$S 9) atravesó la Avenida El Dorado en dirección oriental, y demoró no más de media hora en llegar a La Candelaria, el casco histórico de la ciudad, eje de la vida política y administrativa de Bogotá.DSC00141

Mientras surcábamos la Avenida El Dorado anochecía en la capital. La hora pico apenas demoró unos instantes mi arribo a destino. La intensidad del tránsito, las luces de los edificios circundantes, la presencia del TransMilenio –un sistema en red de buses articulados atestados de gente, con estaciones a lo largo del trazado de la Avenida- y el color de un paisaje urbano vibrante ya se dejaba sentir, a medida que nos acercábamos a destino. La célebre cordialidad local quedó sellada a través del gesto de bienvenida del taxista. Había llegado a mi destino inicial, el primero de los tres previstos con anticipación. Y tenía mucho por descubrir.

BOGOTA

20170914_101512La capital de Colombia y del Departamento de Cundinamarca es el epicentro político, económico, administrativo y cultural del país. Es la tercera capital más alta de Sudamérica –después de La Paz y Quito-, y está ubicada a 2600 metros sobre el nivel del mar en la región conocida como sabana de Bogotá, en la cordillera oriental de Los Andes.

Enorme, intensa, desigual, prototípica capital latinoamericana, Bogotá tiene más de ocho millones de habitantes, y su voz proviene de la palabra chibcha Bacatá, DSC00099nombre de la capital de la confederación del Zipa (título de nobleza  dado por los muiscas al gobernante supremo del Zipazgo) en la antigua civilización muisca, y que significa “cercado fuera de la labranza”. Es la ciudad de Colombia con el mayor número de universidades (114), se la reconoce como la Atenas de Sudamérica por la cantidad de museos, teatros y bibliotecas, y también como la Londres Sudamericana, por su clima lluvioso y gris. Los cachacos, como se les dice a sus habitantes, suelen andar con un paraguas y un abrigo siempre a mano para aventar la incertidumbre del clima.

DSC00193En 1538, cuando el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada fundó la ciudad, le dio el nombre de Nuestra Señora de la Esperanza. Sin embargo, un año más tarde, en 1539, durante su fundación jurídica, el nombre se cambió por el de Santafé o Santa Fe. La denominación Santafé de Bogotá no fue oficial durante la época colonial, pero su uso se volvió común por la necesidad de distinguir esta Santafé de otras ciudades de igual nombre. Después de la independencia (1819) recibió nuevamente el nombre indígena, Bogotá.

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La céntrica Carrera Séptima. De fondo, el edificio del diario El Tiempo

Dejé el equipaje en el hotel, y busqué un sitio para cenar. En la zona en la que me hospedé (cerca de la Carrera 7° y la calle 19) abundan los negocios de comida rápida (sandwicherías, areperías, locales muy pequeños, con pocas mesas) y el tránsito incesante, la marea de transeúntes y vendedores, los que piden dinero y los oportunistas de siempre. Debía decidir rápido: los negocios estaban por cerrar, y la recomendación decía que después de una determinada hora no era conveniente frecuentar la zona. Me estrené con una arepa –un pan hecho a base de masa de maíz seco molido- con hamburguesa y queso y un jugo de mango (9000 pesos, alrededor de tres dólares). En efecto, en las DSC00115inmediaciones la gente se retiraba rápidamente, y algunos comercios bajaban sus persianas. Apuré un café a la carrera –un tinto, como le dicen- y retorné al hotel. Algunos hombres jóvenes merodeaban los tachos de basura, la brisa fresca seguida por una lluvia casi imperceptible terminaba de empujar a resguardo a los que aun permanecíamos en la calle. Faltaban pocos minutos para las nueve de la noche.

Ya en el hotel, alcancé a ver por televisión una entrevista al negociador del gobierno con el ELN (Ejército de Liberación Nacional), Juan Camilo Restrepo. Hablaba de la falta de pragmatismo de esa organización insurrecta, que tiene aun cerca de 1800 hombres en armas (contra los más de 11000 de las FARC) pero con mayor poder de fuego que éstas. Los altos mandos del ELN son más difusos, y están alimentados de un ideologismo que carece de pragmatismos, a diferencia de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Lo cual está dificultando –según palabras del propio funcionario- el intrincado proceso de paz. Una paz también amenazada por ser Colombia el segundo país más afectado por las minas antipersonales, después de Afganistán. Un tema muy complejo que atraviesa toda la sociedad colombiana y que lleva décadas instalada en su imaginario.

Ermita de San Miguel del Principe

Ermita de San Miguel del Principe, en el Chorro de Quevedo

Al día siguiente me lancé a recorrer el barrio La Candelaria, el centro histórico de la ciudad, en donde se fundó un 6 de agosto de 1938, a los pies del Cerro Monserrate. Se considera que dicha fundación se llevó a cabo en un sitio conocido como Teusaquillo (hoy el Chorro de Quevedo), lugar de descanso de los gobernantes muiscas. Pero como la partida de nacimiento de Bogotá desapareció de los anales de la historia, no hay acuerdo absoluto acerca del sitio de fundación: tal es así que otros historiadores dan como su lugar de origen la actual Plaza de Bolívar (Plaza Mayor) o, incluso, la Plaza Santander. La localidad, toma el nombre de la iglesia de la Candelaria (al igual que el barrio, el cual se empieza a conformar desde 1960).

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Plaza del Chorro de Quevedo, la fundación de la ciudad

Un sitio de empinadas calles adoquinadas, coloridas casas coloniales con balcones de madera y geranios colgando desde sus muros; abundantes referencias históricas; murales, iglesias y conventos; museos, bibliotecas y un puñado de edificios gubernamentales conforman el pintoresco barrio céntrico. Entre tanto color y sabor

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Calle del Barrio La Candelaria

se encuentran, omnipresentes, los eternos vendedores ambulantes: de frutas, tinto (café negro), sombreros, postres, collares, hasta de minutos de teléfono móvil, ya que no todos pueden pagar planes o recargas, y les sale más económico abonar por minutos hablados. Hay vendedores callejeros de productos de coca, obleas con arequipe,  artículos de bijouterie y hasta de hormigas culonas santandereanas, ofrecidas como afrodisíacas (¡). Los vendedores ambulantes pertenecen al sector de la economía popular y siguen siendo uno de los principales ejes de generación de empleo en la ciudad.

DSC00133En La Candelaria se encuentra el sitio de la fundación formal de la ciudad, la plaza mayor conocida hoy como Plaza de Bolívar. En su torno está el Capitolio Nacional (sede del Congreso), el Palacio de Justicia (sede de la Corte Suprema de Justicia), el Palacio Liévano (sede de la Alcaldía Mayor de Bogotá), la Catedral Primada de Bogotá, la Capilla del Sagrario y el Palacio Arzobispal.

El Capitolio Nacional (Congreso) se encuentra en el costado sur de la Plaza de Bolívar. Construido entre 1848 y 1926, es uno de los edificios más representativos de DSC00030la arquitectura republicana y neoclásica en la ciudad. La fachada principal se encuentra sobre el costado sur de la Plaza y está conformada por dos cuerpos laterales simétricos y un cuerpo central transparente a manera de pórtico, compuesto por una columnata de seis filas de tres columnas de estilo jónico. Toda la estructura está hecha en piedra de cantería.

El Palacio de Justicia se halla en el costado norte de la Plaza. A lo largo de la historia han existido tres edificios que han servido de sede al Tribunal: el primero DSC00260era de estilo neoclásico y funcionó desde la década de 1920. Fue destruido por un incendio durante los disturbios del 9 de abril de 1948 conocido como el Bogotazo, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. ​A su vez, fue reemplazado por un edificio modernista diseñado por el arquitecto Londoño en la década de 1960, siendo también destruido en 1985 como consecuencia de la toma que realizó la guerrilla del M-19. El nuevo edificio fue finalmente emplazado en el mismo lugar que el destruido en 1985. En la entrada está la frase del general Francisco de Paula Santander: “Colombianos, las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad”.

El Palacio Liévano está en el borde occidental de la Plaza de Bolívar. Allí funciona la DSC00044Alcaldía Mayor de Bogotá. Después de la construcción del palacio, se encontraban allí la Cárcel Chiquita, la Cárcel de Mujeres, el Desalojo de los Alcaldes, la Casa del Cabildo y el Despacho de los Virreyes. No obstante, un terremoto en 1827 deterioró estas edificaciones, lo que obligó a su demolición. El actual palacio es una construcción de estilo renacentista francés, diseñado por el arquitecto Gastón Lelarge por encargo del ingeniero Indalecio Liévano. Las obras de construcción del palacio fueron concluidas en 1907.

20170916_091117La Catedral Primada de Bogotá o Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción es de estilo neoclásico, y está localizada en el sector oriental de la Plaza Mayor. El templo se construyó entre 1807 y 1823 en el mismo lugar donde anteriormente se levantaron otros tres que, sucesivamente, sirvieron de catedrales para la ciudad. Por su significado histórico, valor arquitectónico y cultural fue declarada Monumento Nacional. La Catedral de Bogotá fue reconocida con el título honorífico de Primada de Colombia por el papa León XIII, en 1902. ​ ​

La Catedral está conformada por una planta clásica en forma de cruz latina que DSC00021ocupa un área de 5300 metros cuadrados; tiene cinco naves: la nave central y dos laterales de la misma altura y las otras dos para las capillas. La nave sur se complementa con la capilla de Santa Isabel de Hungría (santa patrona de la ciudad). En esta capilla se destaca la tumba del fundador de la ciudad, Gonzalo Jimenez de Quesada.

Al costado sur de la Catedral se encuentra la Capilla del Sagrario, templo construido entre 1660 y 1689.​ Entre la Catedral y la Capilla del Sagrario se encuentra DSC00255la Casa del Cabildo Eclesiástico (también conocida como Casa Consistorial), que es una edificación de tres plantas construida en 1689 por encargo del Arzobispo Julián Cortázar. Completando la cuadra sobre la Plaza de Bolívar, se ubica el Palacio Arzobispal, edificio construido entre 1952 y 1959 para reemplazar el antiguo palacio, destruido en abril de 1948 durante el Bogotazo, contiguo a la Casa de la Moneda. En el lugar actual del Palacio Arzobispal se encontraba desde 1793 el edificio de la Aduana, que sirvió de prisión para el Virrey Amar y Borbón después del 20 de julio de 1810 y de despacho para el Virrey Sámano y Pablo Morillo durante la Reconquista.​

Además del Capitolio y del Palacio de Justicia, otras importantes sedes del DSC00218poder nacional ubicadas en el lugar son la Casa de Nariño (sede de la Presidencia de la República y residencia presidencial), y el Palacio de San Carlos (sede de la Cancillería o Ministerio de Relaciones Internacionales). El Palacio de Nariño o de la Carrera, como se lo llamaba antiguamente,​ fue inaugurado en 1908 y construido en los predios de la casa natal de Antonio Nariño, prócer de la independencia colombiana.​ El diseño estuvo a cargo de los arquitectos Gastón Lelarge y Julián Lombana. En 1979 fue reinaugurado después de anexarle nuevas construcciones. El palacio alberga obras de arte y mobiliario de diferentes épocas de la historia colombiana.

En sus jardines se encuentra el primer Observatorio Astronómico construido en DSC00217América, ​diseñado y levantado en 1803 por el arquitecto capuchino Fray Domingo de Petrés y cuyo primer director fue José Celestino Mutis.

Antonio Nariño dedicó su vida a la lucha por la emancipación de las colonias españolas, y en varias ocasiones fue privado de su libertad. Incluso, a su mujer y sus seis hijos les fueron quitados todos sus bienes, obligándolos a mendigar por la ciudad. Aun así, nunca abandonó la lucha, hasta su muerte.

La oficina del Instituto Distrital de Turismo (IDT) ofrece gratuitamente una visita peatonal guiada de dos horas por el barrio histórico de La Candelaria. Para disfrutar del tour hay que inscribirse previamente en cualquiera de los puntos de información turística. Los recorridos se realizan todos los días a las 10 am y 2 pm. Movido por el interés, me inscribí para una de las visitas históricas, a realizarse dos días después. La explicación de Lina, la guía, me resultó fascinante. Más adelante volveré con esto.

Cerca del mediodía llegué hasta el pie del cerro Monserrate (3152 m), el más DSC00052cercano al centro de Bogotá y, junto al de Guadalupe, uno de los cerros tutelares de la ciudad. En su cima se encuentra la basílica del Señor de Monserrate, que ha sido un lugar de peregrinación religiosa desde la época colonial y es un atractivo turístico importante en la ciudad. Posee un mirador y algunos sitios para comer y comprar recuerdos.

La ermita que dio origen a la peregrinación al cerro de Monserrate fue reemplazada en 1925 por la actual iglesia de estilo neogótico, proyecto que realizó el arquitecto Arturo Jaramillo Concha; posteriormente ésta fue transformada a la actual iglesia de corte neocolonial. El DSC00067nombre de Monserrate se debe a que la primera capilla estaba consagrada a Nuestra Señora de la Cruz de Monserrate.

Si bien el cerro ha perdido la mayor parte de la fauna y flora nativa a causa de la deforestación, incendios forestales e introducción de especies exóticas, es posible aún encontrar ecosistemas de bosque andino, mamíferos pequeños y cerca de cincuenta y ocho especies de aves. Asimismo, es un escenario ideal para la práctica del deporte, debido al entorno natural y la calidad del aire.

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Funicular

Puede ascenderse por Funicular, Teleférico o a pie, a través del sendero personal. El funicular (ascenso y descenso) tiene una tarifa de $19.000 pesos colombianos (alrededor de U$D 6,50). El teleférico va sobre un cable y el funicular sobre una vía. Para mayor información de horarios y tarifas, consultar el siguiente link: http://viajaromorir.com/cerro-monserrate-bogota-tarifas-horarios/  Desde el mirador se pueden disfrutar de hermosas vistas de la ciudad.

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Bogotá, vista panorámica desde el cerro Monserrate

Al pie del cerro, bordeando la carretera, se encuentra la Casa-Museo Quinta de DSC00077Simón Bolívar. De estilo colonial, sirvió como residencia del Libertador en la ciudad. Después de la Independencia, la propiedad fue comprada por el nuevo gobierno independiente como regalo para Simón Bolívar. El Libertador la ocupó por primera vez en 1821 y luego en 1826. Durante este período fue ocupada por un pariente de Bolívar. Luego, en 1827, regresó el Libertador junto con Manuela Sáenz, quien convirtió la quinta en lugar más amigable y centro de reuniones políticas de los seguidores de Bolívar.

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Comedor de la Quinta de Simón Bolívar, en Bogotá

En 1830, la casa, conocida en ese entonces como la Quinta de Portocarrero, fue traspasada a manos de José Ignaciano París, y durante el resto del siglo XIX tuvo diferentes usos: fue sitio de reuniones de grupos políticos conservadores, colegio de señoritas, casa de salud, fábrica de bebidas y fábrica de curtiembres. En 1922, el Estado la volvió a comprar para su restauración y puesta en funcionamiento de un museo bolivariano. El 17 de enero de 1974, el insurgente Movimiento 19 de Abril sustrajo la espada del Libertador, con la consigna “Bolívar, tu espada vuelve a la lucha“. Se pueden visitar los salones de Manuelita, el comedor, el salón de juegos y la alcoba del Libertador. También la despensa, la cocina, los graneros, la alcoba de su ayudante de cámara y fiel servidor, José Palacios, y los bosques, algunos de cuyos árboles, se afirma, fueron sembrados por el propio Bolívar.

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Habitación de Simón Bolívar, y una réplica de la espada del Libertador

También se vivieron en ella momentos críticos debidos a los graves sucesos que conmovieron entonces a la República y a la oposición de los enemigos, lo cual culminó con su derrota política en la Convención de Ocaña. En esta quinta se refugió el Libertador después del atentado contra su vida ocurrido el 25 de septiembre de 1828, (en donde Manuela Sáenz tuvo una eficaz intervención al salvarle la vida a Bolívar) y también allí firmó la negativa a conmutar la pena de muerte a los conjurados por este hecho.

La entrada al museo es de $3.000 (U$D 1), e incluye una recorrida guiada por todos los salones interiores. Más info en Quinta de Bolívar

Almorcé en un pequeño restaurant cercano, repleto de gente: un plato combinado con res, arroz, ensalada mixta y spaghettis, y un jugo de mora: todo por $ 8.000 (cerca de tres dólares). De postre, compré en las cercanías una breva (higo) con arequipe, que es el equivalente al dulce de leche argentino. En otros sitios de Colombia se lo denomina manjar blanco, y cajeta en México. Es habitual servirlo con obleas o galletas saladas, o como base para algunos postres típicos. DSC00114

Por la tarde, ya en el centro de Bogotá, fui al Museo del Oro del Banco de la República de Colombia, frente al Parque de Santander. El museo conserva y expone piezas de orfebrería y alfarería de culturas nativas del período precolombino. Posee la colección de orfebrería prehispánica más grande del mundo con aproximadamente treinta y cuatro mil piezas de oro y tumbaga (aleación de oro y cobre), cerca de veinticinco mil objetos en cerámica, piedra, concha, hueso y textiles. Expone piezas de diferentes culturas indígenas asentadas en la actual Colombia antes de la llegada de los europeos, entre las que DSC00105destacan la Calima, los muiscas, la quimbaya, la zenú, la tairona, la Tolima, entre otras.

La estructura del museo organiza la exposición permanente en cinco salas con objetos arqueológicos y una sala de exploración que motiva la interacción del visitante. Agrega, además, tres sótanos para auditorio y exposiciones temporales, un café-restaurante y un almacén de souvenires. Las salas son las siguientes: El trabajo de los metales. Describe técnicas de minería y manufactura de metales; La gente y el oro en la Colombia prehispánica (Uso de los metales); Cosmología y simbolismo. Explora los DSC00109temas míticos, el chamanismo y la simbología de los metales; La ofrenda; y El exploratorio (una sala interactiva que promueve la diversidad y el significado del patrimonio que preserva el Museo).

La entrada es de $4000 (U$D 1,30), y los domingos es gratuita. El Museo está muy bien documentado, por lo que no es necesario una guía explicativa.

La Carrera Séptima es una de las principales vías que recorre Bogotá de norte a sur, en su zona oriental. Es la avenida más representativa y atraviesa los ámbitos histórico, cultural, económico y político de la capital. Se la llamó, en primera instancia, Camino de la Carrera, porque eran comunes allí las carreras de caballos. Carrera 7Desde la época colonial, es la Calle Real de Bogotá. A principios del siglo XX, comenzó a tener un aire señorial. Las casas de lujo de la ciudad se ubicaban a sus flancos, hacia el norte, junto con los sitios de reunión de la sociedad, como la Terraza Pasteur. Luego se ensanchó la avenida y se le dio paso al creciente tránsito automotor. La carrera Séptima es la avenida con mayor diversidad de usos que tiene la ciudad. Vehicular, peatonal, ciclística, maratónica, carnavalesca, religiosa, recreativa y de marcha social, política y militar. El patrimonio de la Carrera Séptima no solo se encuentra en los Monumentos Nacionales o los Bienes de Interés Cultural Distritales con los que cuenta, sino también en la diversidad de actividades que permite: cine, entretenimiento callejero, comerciales y actividades diurnas y nocturnas.

Peatonal en su mayor parte, une la plaza principal, la casa de gobierno y la catedralDSC00132 con el centro comercial de la ciudad. Caminarla permite descubrir el tempo de Bogotá: el septimazo es un paseo por la diversidad de la cultura popular colombiana: música en vivo, juegos, pintura callejera, marionetas, karaoke y comercio activo; un espacio para andar en bicicleta y caminar. Hay tiendas de comida y comercios de los más variados ramos; en su camino, hay vendedores de esmeraldas. Durante mi visita (septiembre de 2017) se estaban realizando trabajos de peatonalización en gran parte de su trazado, lo que ha dificultado su recorrido.

Fue en uno de sus tramos peatonales (cerca de la Plaza de Bolívar) en donde un supuesto agente de civil me detuvo, con una excusa trivial, para averiguar mis antecedentes. Una maniobra que me pareció sospechosa en un principio: requirió mis datos personales, me hizo exhibir el dinero que llevaba, y me prometió entregarme una tarjeta de la policía “para utilizarla en el caso de tener algún inconveniente en la ciudad”. Entró a una comisaría cercana, conversó luego con un uniformado en la puerta, por cierto muy tensionado, para luego dejarme ir. Bogotá es una ciudad cuasi militarizada: policías a diestra y siniestra, infinidad de oficiales del ejército por las calles, patrulleros y demás. Es explicable que las autoridades decidan tomar medidas de seguridad, más aun teniendo en cuenta el momento político que vive el país. Pero cuando un turista se topa con un agente de civil, es lógico que aparezca cierto temor, sobre todo a ser estafado.

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Museo Arte Moderno de Bogotá

Dejé a un lado el incidente, y me dirigí, siempre por la Carrera Séptima, en dirección Norte, hacia el sector conocido como San Diego. Allí me encontré con el MAMBO (Museo de Arte Moderno de Bogotá), el Parque Centenario, el Planetario y la Plaza de Toros de Santamaría, esta última construida en 1931, con capacidad para más de 14.000 espectadores. Fue la primera plaza de toros de cemento armado en la ciudad. Su principal promotor fue el ganadero Ignacio Sanz de Santamaría, quien donó el terreno en donde fue construida. En la década de 1940 el arquitecto español Santiago de la Mora diseñó la fachada actual utilizando un estilo mudéjar en ladrillo. Los DSC00117primeros años no fueron fáciles para la plaza de toros y ante el fracaso económico en las primeras temporadas, Sanz de Santamaría muere desconsolado en 1933. Sin embargo, no cerró sus puertas y poco a poco fue creciendo la afición.

La plaza de toros se ha utilizado también como escenario para manifestaciones políticas. En enero de 1933 Alfonso López Pumarejo lanzó su candidatura a la Presidencia de la DSC00126República en representación del Partido Liberal, y en septiembre de 1945 el líder Jorge Eliécer Gaitán convocó una convención popular para su candidatura a la Presidencia. En la plaza de toros se han presentado conciertos musicales de grupos como Móvil, La Ley, UB40, Maná, Gustavo Cerati, La Oreja de Van Gogh y espectáculos culturales dentro del Festival Iberoamericano de Teatro. En 2017 se utilizó como estadio para disputar la Copa Davis, en el encuentro contra Croacia.

La Torre Colpatria es un rascacielos, el segundo más alto de la ciudad y uno de los íconos de la ciudad. Forma parte del Centro Internacional de Bogotá (en donde se colpatriahallan varios edificios de altura, mayormente destinados a oficinas y actividades financieras). En sus cincuenta pisos se encuentran las oficinas de diversas compañías, entre las cuales están las empresas del Grupo Colpatria, propietario de la torre. En su azotea hay un mirador para apreciar gran parte de la ciudad y la sabana de Bogotá. En 1998 se instalaron treinta y seis luces de xenón, que a finales de 2012 se reemplazaron con luces de tecnología LED. Las visitas al mirador, para obtener unas buenas vistas de la ciudad, son los días viernes a partir de las 18:00 horas. En 2015, la estructura en construcción del BD Bacatá la superó en número de pisos, y el 2 de junio, la superó en altura. Pero la Torre Colpatria fue durante 36 años el edificio más alto de Colombia.

DSC00130En la pequeña recorrida me topé con la Iglesia de Las Nieves, un templo de culto católico bajo la advocación de la Virgen de Nuestra Señora de las Nieves. Se encuentra en la carrera Séptima con calle Veinte, en el barrio Las Nieves, en pleno centro de Bogotá. Ha sufrido varias reconstrucciones y reformas, siendo su edificio original una de las primeras iglesias de la ciudad. El terremoto de 1917 afectó seriamente la estructura original, que fue derribada en 1922, siendo reemplazada por la actual Iglesia. Su fachada tiene una influencia bizantina en sus torreones, en sus motivos geométricos, y las franjas amarillas y rojas alternadas que adornan su frontispicio. Empotrados en las naves laterales hay vitrales. El altar mayor está adornado con columnas en espiral y el púlpito es de madera tallada.

Cuando retornaba, un grupo de personas reunidas en la Plazoleta del Rosario, sobre la Avenida Jiménez, en pleno centro bogotano, concitó mi atención: eran los plazoleta del rosariovendedores de esmeraldas, una actividad que, si bien es informal, es absolutamente lícita. Los hombres y mujeres que se reúnen allí examinan piedras, utilizan lupas de joyero, intercambian materiales, palabras, sonrisas y precios. El negocio de esmeraldas es, junto con el café y las flores, una de las actividades más rentables en exportaciones. Hasta hace menos de treinta años, sin embargo, su comercialización era clandestina, y se ocultaba detrás de las mafias y la muerte, a causa de lo que se conoció como la Guerra Verde. El metal se extrae de las minas de Boyacá, y son mundialmente preciadas por su calidad, color y tamaño. Ver: Comercio de esmeraldas

DSC00157Al día siguiente me dirigí al Museo Botero, en pleno centro histórico, en una casona colonial que funcionó hasta 1955 como Arzobispado de la ciudad. El Museo contiene una numerosa colección de obras donadas por el artista Fernando Botero, nacido en Medellín en 1932. Precisamente en el año 2000 el artista donó al Banco de la República una colección de arte de 208 obras, 123 de su propia autoría y 85 de artistas internacionales. Con esta colección se fundó el Museo. Desde el 1° de noviembre de 2000 la colección ha estado a disposición del público. El Museo Botero abre todos los días -menos los martes- y su entrada es gratuita.

“En el costado occidental del Museo – Museo Botero– se exhiben las 123 obras del propio maestro, entre las cuales se hallan pinturas, dibujos y esculturas. En estas DSC00168piezas pueden apreciarse los rasgos característicos de la obra del artista, su dominio de la técnica, la creatividad, la sensualidad, el manejo del volumen, el gusto por el detalle imprevisto y esa combinación de ironía y respeto que ha marcado su tratamiento de los temas colombianos o sus alusiones a la pintura universal. Son, ante todo, obras de las últimas décadas del siglo XX que permiten disfrutar el lenguaje y el estilo que ha caracterizado al pintor en su madurez”. La colección privada del artista ha sido valuada en más de doscientos millones de dólares.

DSC00178En el sector oriental de la casa está exhibida la colección internacional: 85 obras que dan una idea muy completa de la evolución de la pintura y la escultura modernas. Una colección que reúne a artistas como Picasso, Leger, Renoir, Monet, Dalí, Giacometti, Beckmann, Freud, Calder y Bacon, y que ubicó al Museo Botero entre las cinco colecciones públicas de arte internacional de mayor importancia en América Latina.

Diariamente cerca de mil personas visitan este Museo. Hay visitas guiadas, charlas, conferencias, talleres para niños y maestros, entre otras actividades.

A pocos metros del Museo, siempre en el histórico barrio de La Candelaria, se DSC00182encuentra el Centro Cultural García Márquez. Fue diseñado por el arquitecto Rogelio Salmona, a pedido de la editorial Fondo de Cultura Económica, cuyo recinto alberga al Centro Cultural. Los dos servicios del CC García Márquez son los de librería y galería de arte; la primera tiene capacidad para 50.000 libros; la galería, con más de 216 metros cuadrados, está hecha para exhibir las obras de artistas plásticos nacionales e internacionales. Incluye parqueadero cubierto, una sucursal del Banco de Bogotá, y la clásica cadena de cafetería colombiana Juan Valdez.

No hace falta caminar demasiado por La Candelaria para verificar que la fe católica de los colombianos tiene un fuerte arraigo cultural. En pocos metros, existe una Igleisa Ntra Señora de la Candelariacantidad de iglesias y santuarios que exhiben la faceta espiritual de su pueblo. Entre ellas, la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, de origen colonial: su construcción se inició en 1686 y finalizó en 1703, aunque siglos después fue íntegramente restaurada. El templo alberga importantes obras de arte religioso de origen colonial. Funcionalmente está integrado al claustro o convento de los agustinos recoletos, que se desarrolla al costado oriental y que hoy es ocupado por el Colegio Agustiniano de San Nicolás.

Muy cerca de allí, se encuentra la Iglesia de San Ignacio: la primera piedra se puso Iglesia de San Ignacioen noviembre de 1610 y la construcción finalizó en 1691. En 1635 fue consagrada a San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús. En 1763 un terremoto derribó la cúpula y su reconstrucción tomó muchos años.​ Durante el tiempo que duró la expulsión de los jesuitas del país, la iglesia recibió el nombre de San Carlos en honor al rey Carlos III. Hasta la construcción de la actual catedral Primada, sirvió como vicecatedral, por su cercanía a la plaza mayor de la ciudad.

Santuario Nuestra Señora del CarmenEl Santuario Nuestra Señora del Carmen fue diseñado por el arquitecto salesiano Giovanni Buscaglione, en estilo gótico florentino, con toques bizantino y árabe. El edificio consta de tres naves, planta en cruz latina, y se destaca su pintura interpolada marrón y crema, colores emblemáticos de los Carmelitanos. Junto con el Colegio Salesiano de León XIII fue declarado Monumento Nacional en 1993.​

A su vez, la Iglesia de San Francisco es un templo bajo la advocación de San Iglesia de San FranciscoFrancisco de Asís. Está en el barrio Veracruz, en la Avenida Jiménez con la carrera Séptima, donde constituye un conjunto compuesto a su vez por la Iglesia de La Tercera y la de La Veracruz. La Iglesia de San Francisco es la más antigua que se conserva en la ciudad, se construyó a fines del siglo XVI, y posteriormente sufrió varias averías en sus estructuras por el terremoto de 1743. Este edificio es el que tiene una artesa o armadura mudéjar, el retablo es el más representativo del virreinato de la Nueva Granada y tiene elementos renacentistas.

Templo de San AgustinLa Iglesia de San Agustín es un templo de culto católico dedicado a San Agustín de Hipona, se localiza en la esquina de la carrera 7 con calle 7, en la parte posterior de la Casa de Nariño (Palacio presidencial), en pleno sector histórico de la ciudad de Bogotá. El templo formó parte del antiguo convento de la Orden de San Agustín, consta de planta basilical de tres naves, fue construido entre 1642 a 1668, bajo los parámetros de las construcciones coloniales. En febrero de 1862, la iglesia fue centro de la Batalla de San Agustín, entre tropas del entonces presidente de la República, Mariano Ospina Rodríguez, y otras del general Tomás Cipriano de Mosquera, quien intentaba derrocarlo del poder. Alberga importantes obras de arte religioso de origen colonial. Por su significado histórico, valor arquitectónico y cultural, fue declarado Monumento Nacional en 1975. Allí descansan los restos de la heroína de la independencia, Policarpa Salavarrieta, más conocida como La Pola.

En las inmediaciones de La Candelaria probé el sancocho, una sopa hecha con sancochocarnes, tubérculos, verduras y condimentos. El primero de los  ingredientes es el que le da el nombre: por ejemplo, sancocho de gallina, de bagre, etc. Tiene un alto índice de calorías y grasa. Es uno de los platos típicos más populares de la gastronomía colombiana. Entre los ingredientes más usuales del sancocho colombiano están: carnes (pollo, gallina, cerdo, pescado, rabo, hígado, mondongo, chivo, pavo, pato), mazorca, zanahoria, plátano verde, plátano maduro, ñame, yuca, papa, ahuyama, arracacha, legumbres (fríjoles, lentejas, arvejas, frijol cabecita negra, guandú) y verduras (cebolla, ajo, cilantro, apio, ají dulce, entre otros).

DSC00183Por la tarde abordé un taxi hasta el Norte de la capital, hacia la localidad de Chapinero. Allí se encuentra el Parque de la 93, un espacio recuperado en años recientes, promovido por la Asociación Amigos del Parque, la Fundación Compartir y la administración distrital. Está rodeado por modernas edificaciones y establecimientos gastronómicos de calidad. Cuenta con áreas verdes, arborización con especies nativas como urapanes, cauchos sabaneros y palmas de cera del Quindío; juegos infantiles y fuente de agua. El espacio recreativo se completa con un escenario apto para recitales, teatro callejero, danzas y eventos educativos. Está rodeado de coquetos y uniformes comercios de ropa, calzados, joyas y otros rubros.DSC00185

Es un sitio con mucha vigilancia policial; no obstante, hay letreros que advierten al turista no descuidarse con sus pertenencias. De día o de noche, se promueven actividades y encierra una importante movida cultural y comercial. En los alrededores existe una gran cantidad de restaurantes, discotecas y bares, y la zona es sede de megaempresas como Avianca o el Banco de Colombia, como así también de algunas embajadas.

Cerca de allí, se encuentra la llamada Zona Rosa, uno de los espacios más exclusivos de la ciudad: almacenes y centros comerciales (tanto de objetos decorativos, antigüedades, así como de ropa de marca); hotelería y tiendas de alta costura, joyerías y accesorios, discotecas y restaurantes. Recomendada para la noche de Bogotá, luce el movimiento, el color y el sonido, la rumba y la interacción social. DSC00191Muy cerca se encuentra la Zona T, que es una calle peatonal donde hay restaurantes, cafés y joyerías de renombre. Por las noches la zona se transforma en un lugar de encuentro.

Como en toda gran ciudad latinoamericana, los trazos de modernidad conviven con la rebusca. Los modernos edificios que se aprecian en la carretera se entremezclan con barrios laterales pauperizados, con modernas estaciones del TransMilenio. El parque automotor también lleva esta connotación: modernos autos conviven con carros muy antiguos o desgastados; buses flamantes con vetustos e incómodos micros. Algunas avenidas céntricas son caóticas; muchos peatones cruzan las calles por cualquier lugar. Bogotá es de las pocas grandes capitales que no cuentan con Metro.DSC00192

En el centro de la ciudad desbordan los negocios de comidas rápidas: locales minúsculos, con capacidad limitada (a veces, no más de cuatro o cinco mesas) convertidos en sandwicherías, areperías, restaurantes, locales de venta de jugos de fruta o panaderías. Bogotá hierve en cada plaza con algún número musical, con skaters, hombres y mujeres con megáfonos que invitan al público a participar de algún número artístico; gente que pide dinero en cualquier recipiente plástico, o los clásicos artesanos y vendedores full time.

Después de las 20:00 horas, en las inmediaciones del centro, la ciudad se transforma: los comercios cierran, la gente se apura por retornar a sus hogares, y la calle se vuelve por cierto un tanto peligrosa. En la puerta del hotel en donde me hospedé conocí a El Taca, un muchacho que merodea en los alrededores y vive de la rebusca: se encarga de sacar la basura, colabora con algunas compras para los empleados del hotel. Como el sitio es peligroso, también realiza encargos para los huéspedes en el único supermercado abierto después de las nueve de la noche, y así ganarse alguna propina. Vive en una habitación rentada, con su mujer y su perro. Pero no todos los días pueden reunir los $14.000 pesos diarios (menos de cinco dólares) que le exigen, por lo que algunas noches duermen en la calle. Una historia de las que abundan en esta o cualquier otra gran ciudad latinoamericana. Por otro lado, una estadística dice que la mitad de los bogotanos viven en arriendo, temerosos ante la imposibilidad de contraer créditos para la vivienda.

DSC00213Al día siguiente concurrí a la recorrida histórica gratuita ofrecida por el Instituto Distrital de Turismo, para la que me había previamente apuntado. Se inició en la Plaza de Bolívar, y estuvo conducida por una simpática guía, de nombre Lina, que nos explicó con mucha didáctica y autoridad gran cantidad de aspectos esenciales de la historia política y social de la ciudad. El recorrido es solamente callejero, pero cubre las ocho o diez cuadras centrales en donde ocurrieron la mayoría de los acontecimientos sustantivos de la vida histórica bogotana. El contingente, de unas doce o quince personas, estaba formado esencialmente por turistas latinoamericanos: Argentina, Brasil, Chile y Ecuador. También había españoles, y algún colombiano. Existen asimismo recorridas similares ofrecidas en otros idiomas.

Entre los episodios que abordó la simpática guía estuvo el llamado Bogotazo, una DSC00214revuelta popular producto del asesinato del jurista y candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, y que dividió en dos la historia contemporánea del país. Bogotá fue sacudida por protestas violentas, represión y desórdenes, hasta dejarla semidestruida. La ola de violencia desencadenó una de las épocas más relevantes del siglo XX en la historia de Colombia, conocida como La Violencia (enfrentamientos entre simpatizantes del Partido Liberal y el Conservador).

DSC00033Gaitán, convertido un año antes en candidato presidencial por el Partido Liberal, era favorito para las elecciones de 1950, ya que tenía casi asegurado el voto de las clases más desfavorecidas de la sociedad. Aquel 9 de abril, un hombre llamado Juan Roa Sierra disparó tres balazos sobre el funcionario, quien falleció una vez trasladado a la Clínica Central. El asesino fue linchado brutalmente por la muchedumbre, y su cadáver fue arrastrado por la calle después del asesinato. Estos hechos llevaron a una revuelta nacional en contra del gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez, a quien le exigían la renuncia. Ese día hubo saqueos, principalmente en el centro de Bogotá, pero que luego se fueron esparciendo por gran parte de la ciudad para terminar extendiéndose a varias localidades del país. Además de los saqueos, hubo incendios de tranvías, iglesias, edificios y locales

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Plaza Bolívar

comerciales. El saldo de víctimas, según las versiones, fue de entre 500 y 3000 personas.

En el billete de 1.000 pesos colombianos de curso legal está la imagen del asesinado candidato Jorge Eliécer Gaitán y una multitud de fondo; al lado de su firma, en un tono oscuro que se diferencia del resto de la muchedumbre, aparece la imagen –con sombrero- de Juan Roa Sierra, el supuesto asesino. Debajo de él puede divisarse a un hombre de bigotes: es un joven estudiante de leyes cubano, de nombre Fidel Castro.

Billete de 1000 pesos

Gabriel García Márquez escribió grandes crónicas, entre ellas una acerca del Bogotazo en su libro autobiográfico “Vivir para Contarla”. El siguiente es apenas un fragmento: “un hijo de la dueña (de la pensión donde habitaba) gritó de pronto que la casa estaba quemándose. En efecto, se había abierto una grieta en el muro de calicanto del fondo, y un humo negro y espeso empezaba a enrarecer el aire de los dormitorios. Provenía sin duda de la Gobernación Departamental, contigua a la pensión, que había sido incendiada por los manifestantes, pero el muro parecía bastante fuerte para resistir. Así que bajamos la escalera a zancadas y nos encontramos en una ciudad en guerra. Los asaltantes desaforados tiraban por las ventanas de la Gobernación cuanto encontraban en las oficinas. El humo de los incendios había nublado el aire, y el cielo encapotado era un manto siniestro. Hordas enloquecidas, armadas de machetes y toda clase de herramientas robadas en las ferreterías, asaltaban y prendían fuego al comercio de la carrera Séptima y las calles adyacentes con ayuda de policías amotinados. Una visión instantánea nos bastó para darnos cuenta de que la situación era incontrolable”.Billete de Jose Asuncion Silva

La corta y dolorosa vida del poeta bogotano José Asunción Silva, precursor del modernismo, también fue motivo de desarrollo durante la recorrida histórica. Quebrado financieramente, con la mayoría de sus manuscritos perdidos a causa de un naufragio, preso de un amor imposible –al parecer, de su hermana Elvira, que falleció muy joven-; todo hizo sumir al poeta en una gran depresión: se entregó a la Billete de Jose Asuncion Silva 2bebida, suicidándose a los treinta y un años de un disparo en el corazón. En el billete de 5000 pesos colombianos se encuentra la imagen del gran poeta y, al doblar el reverso del mismo billete, aparece la figura de un corazón (el sitio en donde se disparó dándose muerte), una copa (por haberse entregado a la bebida) y la imagen de su hermana Elvira.

Dos mujeres ocuparon el centro de atención durante el recorrido: una de ellas, Policarpa Salavarrieta Ríos, es considerada la heroína colombiana de la independencia, a pesar de haber sido esclava durante un año; fue una activista, mártir y símbolo de la libertad. También conocida como La Pola, actuó como espía de las fuerzas independentistas de la naciente república. Murió fusilada por los la polaespañoles. Como activista recibía y enviaba mensajes, compraba material de guerra, enseñaba a leer a las jóvenes, las convencía para que se adhirieran a las causas patriotas. En 1911 la cervecería Bavaria lanzó al mercado una cerveza en su honor, con el nombre La Pola. Aunque esta cerveza ya no se produce, en la actualidad, el término Pola está asociado a la cerveza en el territorio colombiano. Hasta el año 2016, estuvo plasmada en el billete de 10.000 pesos colombianos. Actualmente, una estación del Sistema de Transporte Masivo de Bogotá, TransMilenio, lleva su nombre. En 2010 el canal RCN emitió una novela, también titulada La Pola, que rindió homenaje a Policarpa.

La otra mujer imposible de soslayar en la historia colombiana es Manuela Sáenz, compañera de Simón Bolívar en sus años como Libertador. Mujer de armas, coronela, de arrogante personalidad, transgresora, amada y odiada, fue una mujer de otro tiempo. La historia se encargó de recordarla como la amante de Bolívar, aunque haya sido mucho más que eso: nació como hija bastarda, se escapó de un convento con un enamorado y, a los 26 años, abandonó a su marido inglés por el Libertador. Fue protagonista en la guerra contra el imperio español: combatió en la batalla de Pichincha, decisiva para la liberación de Ecuador, y en la de Ayacucho,

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Casa de Manuela Sáenz, en Bogotá

que garantizó la soberanía de Perú. El general José de San Martín le otorgó el título de caballeresa de la Orden del Sol de Perú al llegar a Lima en 1821. Cuando en junio de 1822 Bolívar entró triunfalmente a Quito, ella le arrojó una corona de rosas a su caballo; él la saludó con su sombrero y le dijo sonriente: “Señora, si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España”. A partir de allí, Manuela acompañó a Bolívar a lo largo de toda su campaña, hasta la muerte de don Simón en 1830. Le salvó la vida en dos oportunidades, hecho que le valió el mote de “libertadora del libertador”.

Cuando murió Bolívar en Santa Marta, el general Santander la desterró. Como no le permitieron retornar a Quito, donde había nacido, se radicó en Paita, Perú, donde murió en 1856, durante una epidemia de difteria. Tenía 59 años y había quedado sumida en la pobreza. Su cuerpo fue sepultado en una fosa común del cementerio local y todas sus posesiones fueron incineradas, incluyendo una parte importante de las cartas de amor de Bolívar y documentos de la Gran Colombia, que aún mantenía bajo su custodia. “No hay tumba para Manuelita, no hay entierro para la flor”, escribió Pablo Neruda en su memoria.

En los techos del barrio La Candelaria, las esculturas del artista cachaco Jorge Olave DSC00216representan a la gente común, la que le da identidad a todo el barrio. El artista, fatalmente asesinado en 2013, había instalado 33 esculturas de fibra de vidrio y resina, de tamaño natural, en balcones, techos y ventanas. Muchas de esas esculturas ya han desaparecido. Pero otras están allí, son los habitantes silenciosos del centro, personajes como la loca Margarita, el pescador con la banana en el anzuelo, el malabarista, el jardinero, el zapatero o el Negro Pomponio.

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Imagen del poeta José Asunción Silva. El tráfico suicidio por amor

Las negociaciones para el Proceso de Paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, que tuvieron lugar en Oslo y La Habana y que dieron como resultado la firma del Acuerdo para la Terminación Definitiva del Conflicto, en noviembre de 2016, aun están lejos de concretarse. En la televisión vi algún debate sobre estos temas, aunque noté cierta indiferencia en las calles. Está claro que Colombia es una sociedad profundamente atravesada por las heridas internas: guerrillas, paramilitares, violencia estatal, un combo que lleva más de cincuenta años, y en los que han crecido varias generaciones de ciudadanos. Sumado a las mezquindades políticas, las rivalidades, los rencores y la incertidumbre, el capítulo de Paz está todavía lejos de cerrarse. Los recientes conflictos por la erradicación forzada de cultivos de coca no avizoran otro futuro. El posconflicto sigue siendo tan arduo como lo fue la guerra misma. En 2016, la cadena Caracol puso al aire una producción televisiva, “La Niña”, que trabajó sobre la necesidad de reincorporar a la sociedad a miles de jóvenes que, de manera forzosa, formaron parte de la guerrilla o de grupos paramilitares. Claro que para cerrar una herida tan profunda no bastará con una o mil teleseries. La guerra también produce paranoias, vergüenzas y resentimientos.

Teatro Colón Bogotá

Teatro Colón, en Bogotá

Mucho se habla del carácter de los colombianos. Y la verdad es que la fama no me ha parecido cuento: suelen ser expresivos, amables, alegres (aunque denoten cierta tristeza en su mirada). Los bogotanos, no sé si por vivir en una gran ciudad o en la altura de los Andes, acaso son más cerrados que los paisas (los oriundos de Medellín) o los costeños. Sin embargo, me han resultado amistosos y preocupados por el buen trato al turista. Generalmente he recibido sonrisas de aceptación y preguntas de curiosidad. Ellos también quieren saber cómo se siente un extranjero, aunque sea turista, en su tierra. Taxistas, comerciantes, transeúntes, todo colombiano que he tratado me ha demostrado buen talante y simpatía. No es poco en un mundo que se ha puesto fatalmente hostil. Lo negativo: la tozuda insistencia de los vendedores a la hora de ofrecer sus productos. Aunque su necesidad, sumado a la amabilidad en el trato, los exime de reproches.

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Una vidriera con dulces típicos, en Bogotá

Bogotá es cosmopolita, bohemia, enigmática, invasiva, local y universal. En fin, intensa, como toda Colombia. Elegante por momentos, rústica a veces, simpática y atrevida, culta y prosaica a la vez. Indolente pero también solidaria, chispeante pero abrumadora. En las muy estrechas calles de su centro histórico se apiñan museos, teatros, centros artísticos y de investigación, bibliotecas y universidades. Con sus fachadas de casonas con aleros y balcones, sus adoquines y veredas estrechas, allí se urdió una historia de revoluciones, romances y muerte. Y la marea de gente y vehículos que se amontonan en cada semáforo, desafiando cada porción de espacio limitado, los gritos de sus vehementes comerciantes, el olor característico del centro, una mezcla de arepa y cebolla, pero también de chocolate y flores de azahar. En ella se mezclan la sencillez y la arrogancia de las gentes de la gran ciudad. Colorida y gris, florida y corriente, Bogotá es un cúmulo de contrastes que seduce al visitante de cualquier lugar del mundo.

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Catedral de Sal, en Zipaquirá

Cuestiones de tiempo me impidieron llegar hasta Zipaquirá, visita obligada del circuito bogotano. Es un municipio ubicado a 25 kilómetros del centro de la ciudad, y uno de los centros de explotación de sal más importantes en Colombia, razón por la cual se la llama Ciudad de la Sal. Zipaquirá es conocida a nivel internacional por su Catedral de Sal, la cual recibió el reconocimiento como Primera maravilla de Colombia en 2007, además de su casco urbano, declarado patrimonio histórico y cultural. La Catedral es un recinto construido en el interior de las minas de sal; en su interior se encuentra una rica colección artística, especialmente de esculturas de sal y mármol en un ambiente lleno de un profundo sentido religioso, atractivo al turista.

A las 22:45 horas partí desde “La Terminal” de ómnibus de Bogotá rumbo a Medellín. El bus ($ 68.000, alrededor de 23 dólares) de la empresa Bolivariano recorrió los casi cuatrocientos kilómetros en poco más de ocho horas de un camino sinuoso y escarpado. Cuando comenzó a amanecer, una lluvia intensa se abatía sobre las laderas selváticas de los cerros. Envuelta entre montañas, recién pasadas las siete de la mañana se dejó ver por primera vez desde lo alto la ciudad de Medellín, en esa hoya increíble cubierta entonces de niebla y nubarrones. El ómnibus me depositó en la Terminal del Norte. Allí desayuné, procurando ganar tiempo hasta la hora de dirigirme al hotel, en tanto caían las últimas gotas de lluvia, y el sol forcejeaba para hacerse de un lugar visible.

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Medellín, vista panorámica desde el cerro Nutibara

MEDELLIN

Medellín es la capital del departamento de Antioquia, y la segunda ciudad más extensa y poblada del país.​ Se asienta en la parte más ancha de la región conocida como Valle de Aburrá, en la cordillera central de los Andes. Incluyendo el área

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Terminal de ómnibus Norte

metropolitana, su población asciende a 3.800.000 habitantes. Hoy en vías de una notable transformación, la Ciudad Amarilla había sufrido todo el peso de la lucha entre el narcotráfico y el gobierno en los últimos años de la década de los ochenta y principios de los noventa. Aparecieron el narcoterrorismo, el sicariato, las bandas delincuenciales en los barrios populares, los secuestros y asesinatos de jueces y políticos. La muerte de Pablo Escobar, en 1993, constituyó el fin del llamado Cartel de Medellín, pero dejó profundos conflictos sociales en la región. La guerrilla y el paramilitarismo continuaron con su activismo armado, que han creado impactos como el aumento de desplazados por la violencia y el endurecimiento de las políticas de seguridad del Estado. La preocupación por detener los flujos de violencia urbana ha hecho que se

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Metro de Medellín

presenten proyectos de inclusión social, que incluyen grandes infraestructuras como los parques-bibliotecas en áreas urbanas conflictivas, los sistemas de transporte masivo como el Metro, el Metroplús y el Tranvía, y la participación de las instituciones para unificar un proyecto de ciudad. Ya en el siglo XXI, Medellín recuperó su dinamismo con el desarrollo de políticas innovadoras e inclusivas, y un aumento de la seguridad, al punto que hoy es una ciudad moderna y abierta al turismo.

En Colombia, el vocablo paisa (apócope de paisano) con que se les conoce a los habitantes de Medellín, designa no sólo a los antioqueños sino a todos los pobladores de las regiones que constituyen el Eje Cafetero: Caldas, Risaralda, Quindío, Tolima y el norte del Valle del Cauca. La denominación no sólo es geográfica sino que también tiene connotaciones culturales: un tipo de lenguaje o entonación, costumbres distintivas, etc.

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Vías del Metro. Vista desde el hotel Nutibara

Para llegar a mi destino, desde la terminal de ómnibus escogí el Metro, un sistema de transporte masivo moderno, con trenes que se deslizan por un viaducto; un sistema económico ($ 2.300, 0.70 dólares), eficiente, prolijo y con abundantes frecuencias. Tiene dos líneas férreas (Línea A y Línea B) con una longitud de 31 km​ y una línea de enlace (Línea C) con 3.20 km​, totalizando 34.50 km​ de vía férrea. Cuenta con veintisiete estaciones, siete de ellas con integración (combinaciones). Posee además tres sistemas de teleféricos, una línea de tranvía, y se encarga de la operación de dos DSC00381líneas de autobuses de tránsito rápido del sistema Metroplus. Bajé en la Estación Parque Berrío del Metro A: a solo dos cuadras de allí se encuentra el hotel Nutibara en el que me hospedé. Está ubicado frente a la Plaza Botero, un museo al aire libre con esculturas del artista local Fernando Botero.

Como el check-in en el hotel comenzaba a las 13:00 horas, dejé la maleta y aproveché para hacer una primera recorrida por los alrededores: visité la Plaza Botero (o Plaza de las Esculturas), un parque rodeado de palmeras y otras DSC00274especies y que contiene veintitrés obras en bronce del artista antioqueño. Donadas por el propio Botero, cada una de las esculturas representan temas específicos: Maternidad, Mujer con fruta, Mujer con espejo, Hombre Caminante, Mujer sentada, Mujer reclinada, Hombre a Caballo, Soldado romano, Hombre vestido, Mano, Cabeza, Pensamiento, Adán, Eva, Caballo, Perro, Gato, Esfinge, etc. Era domingo, y comenzaban a arribar los turistas y los vendedores ambulantes, así como también observé pasar algunas chicas que, ya instaladas en las inmediaciones de la iglesia de la Trinidad y el lindero Paseo Peatonal Carabobo, ejercen la prostitución en la zona. No faltaban jóvenes rezagados de la noche y jubilados descansando en los bancos de la plaza.

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Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, en Plaza Botero

En el mismo parque se encuentra, además, el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, un curioso edificio diseñado y construido por el arquitecto belga Agustín DSC00277Goovaerts, de estilo gótico, que fue sede de la Gobernación de Antioquia y ahora alberga la Dirección de Cultura del Departamento, el Archivo Histórico, la fonoteca y biblioteca, la galería de arte y una sala museo. Volveré para describirlo por dentro. Frente al Parque se encuentra el Museo de Antioquia, el más importante de la ciudad y que también contiene, entre otras, las obras de Fernando Botero.

En mi primera recorrida de ese domingo húmedo y caluroso, llegué hasta el Parque DSC00295de Bolívar, un espacio urbano que tiene el tamaño de dos manzanas, en el céntrico barrio de Villanueva. Fue inaugurado en 1892, y en 1923 se colocó en su centro la estatua ecuestre de Simón Bolívar, obra del escultor italiano Giovanni Anderlini. Posee una variada arborización, con numerosas especies nativas y, además, cuenta con bancas, fuentes de agua y esculturas. Es considerado uno de los sitios emblemáticos de la ciudad por su simbolismo histórico y cultural. A su DSC00296alrededor se localizan varios lugares de importancia cultural de la ciudad: en el lado norte la Catedral Metropolitana de Medellín (foto izquierda) y en el suroriental el Teatro Lido. También pueden apreciarse algunas de las antiguas casas que en el pasado conformaron el sector residencial más lujoso del Centro. Desde la esquina sur del Parque nace la Carrera Junín, uno de los pasajes comerciales más tradicionales de la ciudad, zona peatonal, con coquetos negocios y poblado de palmeras.

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Pasaje Junín

Casi todos los domingos realiza sus presentaciones la Banda Sinfónica de la Universidad de Artes local. Además, hay una Feria Artesanal y muestras de teatro callejero, cantores populares y otras manifestaciones culturales urbanas. Cuando llegué, la Banda estaba ejecutando una variedad de temas de música popular. Me detuve a observar a los vecinos convocados, sentados en sillas blancas de plástico; en los alrededores, parejas y grupos de amigos bebiendo café o cerveza, vendedores DSC00299ambulantes con sus carritos, hasta algún travesti. Un chico aspiraba sustancias tóxicas ante la mirada indiferente de todos. Todo convive con absoluta normalidad, lo cual describe en cierta forma el pulso de la ciudad. Sobre el sector sur del parque, frente a la Carrera Junín, están los puestos o quioscos para los lustrabotas.

En el Parque siempre suena algún tango: la orquesta tocó La Cumparsita y Adiós Muchachos; un vendedor de frutas DSC00430escuchaba en su radio algunos tangos de Carlos Gardel, personaje insigne en Medellín. Frente al parque se encuentra La Payanca, un pequeño bar poblado de fotos y motivos tangueros (curiosamente su dueño no es argentino) y en donde siempre se escucha música del Río de la Plata. Cuando la Banda Sinfónica concluyó su presentación, un cantor se dedicó a entonar a capela algunos DSC00428conocidos tangos de la vieja guardia.

Por la tarde recorrí algunos puntos cercanos, entre ellos, el Parque de Berrío, un sitio fundacional de la ciudad, llamado primitivamente Plaza Principal. Entre 1784 y 1892 funcionó allí el mercado público, y también fue escenario de ejecuciones y grandes actos públicos y políticos. Como en todas las grandes ciudades de influencia hispánica, las familias más pudientes vivían por aquellos años alrededor de esta plaza. Hoy sigue siendo lugar de encuentro y de reunión social. A su frente se encuentra la Basílica de la Candelaria, de estilo neoclásico, DSC00383estrechamente ligada al parque pues en él confluían los feligreses antes y después de las ceremonias religiosas. Asimismo, dentro del parque se encuentra la estación del Metro del mismo nombre. De día se ha convertido en la zona financiera por excelencia de Medellín, pero de noche sigue siendo un lugar peligroso para detenerse.

Luego visité la Avenida La Playa, también conocida como Calle Real, y que contiene a lo largo de su boulevard una cantidad de bustos de personalidades importantes de la historia de Antioquia. Es un paseo comercial, rodeado de establecimientos educativos, bares y restaurantes, edificios y oficinas.

DSC00487El Paseo Peatonal Carabobo es una calle comercial de aproximadamente ocho cuadras y que cuenta con edificios de valor patrimonial, artístico y arquitectónico vital en la transformación de la ciudad. Es un intenso centro comercial que va desde el Museo de Antioquia, en la Plaza Botero, hasta las proximidades del Centro Administrativo de Medellín, conocido como La Alpujarra.

Como no es recomendable transitar en horario nocturno por las inmediaciones del hotel en el que me hospedé, aproveché para hacer sociales. De este modo apunté algunos sitios interesantes y conocí historias de vida sugestivas. Como la de un empresario español que se hospedó en el hotel Nutibara y comenzó a frecuentar cierto ambiente nocturno local; se vinculó con mujeres y, por su adicción a las DSC00310drogas, perdió todo. Su familia viajó a buscarlo, pero el hombre decidió quedarse: hoy abre las puertas de los taxis para obtener algún dinero y sobrevivir. Es que para los europeos y americanos, la droga que se consigue aquí es barata y de buena calidad. Hay algunos centros de acogida gratuitos para la rehabilitación de las drogas, algunos cercanos al hotel, aunque muchos internados no resisten y vuelven a la calle a consumir. Para muchos, la calle es su lugar. Además, escuché historias sobre razias y fusilamientos en pleno centro en la peligrosa Medellín de las décadas pasadas. En los años noventa, en efecto, los titulares de los periódicos se alimentaban con homicidios, secuestros y una anarquía endémica que había convertido a la ciudad en una de las más inseguras.

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Pueblito Paisa, en Medellín

DSC00320Al día siguiente, un taxi me depositó en el Pueblito Paisa, una réplica del típico pueblo antioqueño de principios del siglo XX, ubicado en la cima del cerro Nutibara, una colina de apenas ochenta metros de altura sobre el nivel de la ciudad. Cuenta con una plaza en piedra, una fuente, una capilla, la alcaldía, la barbería y la escuela, postales emblemáticas de los pueblos tradicionales de la región. Tiene unos balcones que dan una vista maravillosa a la ciudad, de día y de noche. Hay tiendas de artesanías tradicionales paisas así como restaurantes de comida típica.DSC00328

Cerca de la escultura del cacique Nutibara (realizada en 1955, es de concreto patinado, pesa cuatro toneladas y mide tres metros de alto; la figura la conforma el Cacique Nutibara acompañado por una guerrera y un puma a los pies, símbolo de su valentía y poder), se encuentra el Museo de Ciudad, que ofreció una muestra de grafitis y arte callejero. Este tipo de arte está muy presente en todas las paredes y muros de la ciudad.

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Museo de Ciudad, en Pueblito Paisa

DSC00353El mirador es una gran plataforma con muy buenas vistas panorámicas de la ciudad. Entre otras, puede divisarse la acaudalada zona de Poblado, postales de Medellín desde casi todos los ángulos, y la pista del aeropuerto Olaya Herrera, en donde encontró la muerte Carlos Gardel en 1935. El cantante se trasladaba con su comitiva rumbo a Cali, procedente de Bogotá.

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Pista del Aeropuerto Olaya Herrera, en Medellín, donde se accidentó Carlos Gardel

El Pueblito Paisa fue construido en 1978, y cuenta con un estacionamiento económico. La visita es gratuita. En el cerro Nutibara también están el Parque de las Esculturas y el teatro al aire libre “Carlos Vieco”, aunque este último se encuentra inutilizado.Tranvía de Ayacucho

Más tarde me dirigí a la Estación San Antonio del Metro y abordé el Tranvía de Ayacucho (foto derecha). Es un sistema ferroviario, eléctrico y muy moderno, que atraviesa la ciudad desde el centro hasta el barrio Echavarría, ubicado en la parte oriental de la misma. Recorre nueve estaciones, tres de ellas de transferencia (o combinación) con otros medios del Sistema Integrado de Transportes, como el Metro, el Metroplús y el Metrocable. El tranvía se desliza por las veredas del centro, lo cual no deja de entrañar algún riesgo ocasional, aunque está considerado uno de los medios más seguros de la ciudad.

Parque de San AntonioDe regreso a la estación San Antonio, di un paseo por la plaza homónima y sus alrededores. Allí también se encuentran algunas de las obras del maestro Fernando Botero. Todo el predio suele ser utilizado para encuentros comunitarios o políticos. A su vera se alza la Iglesia San Antonio de Padua, la que posee una de las cúpulas más grandes de toda Colombia. Toda la zona que rodea a la estación San Antonio es típicamente comercial, con algunos malls y paseos DSC00375habitados por negocios, además de calles en donde prolifera el comercio informal.

En Medellín encontré gran cantidad de venezolanos corridos por la crisis en su país. El camarero de un restaurante cercano al hotel es oriundo de Zulia, un joven ingeniero que se radicó en Colombia hace algún tiempo y espera por su mujer e hija; el conflicto político social ha hecho que miles de compatriotas hayan tenido que emigrar en busca de sustento; el conserje del hotel me contó de familias venezolanas que viven en pensiones cercanas al centro comercial. Muchos de ellos son vendedores callejeros, y salen a trabajar junto a sus hijos. Por lo general muy respetuosos, me he topado con varios de ellos a lo largo de la ciudad.

DSC00393Al día siguiente tomé el Metro y me dirigí a la Estación Universidades. Allí se encuentra el Parque Explora, un museo interactivo para divulgación de la ciencia y la tecnología,​ con 22 mil metros cuadrados de área interna y 15 mil de plazas públicas, y alberga un auditorio para proyecciones en 3D, una Sala Infantil, salas de exposiciones temporales y el Acuario de agua dulce más grande de Latinoamérica. Inaugurado en 2007, fue concebido como un símbolo de la transformación del Norte de la ciudad.

Es una obra arquitectónica diseñada por Alejandro Echeverri como parte de los DSC00423programas urbanísticos de la alcaldía de Medellín para la construcción de espacios dedicados al conocimiento público en ciencia y tecnología. Con 4.000 individuos y 400 especies de agua dulce y salada en el Acuario, 16 especies entre anfibios, reptiles y artrópodos en el Vivario, el Parque Explora, además de centro interactivo de ciencia y tecnología, también es un zoológico. El lugar en donde se construyó estaba ocupado por talleres y bodegas industriales en estado de abandono; en 2005, el gobierno local decidió renovarlo como parte de la reconversión de las comunas del norte de la ciudad.

DSC00388Toda el área está integrada a la mayor zona lúdica, tecnológica y científica de la ciudad. En sus inmediaciones están situados el Parque Norte, el Planetario, el Parque de Los Deseos y varias dependencias importantes de la Universidad de Antioquia. Desde 2011, el Parque Explora desarrolló el proyecto de renovar el Planetario Municipal Jesús Emilio Ramírez González; el primer piso del planetario es de acceso libre para los visitantes, se compone de un auditorio con capacidad para 200 personas, una biblioteca especializada en divulgación científica, una tienda con artículos y souvenires sobre astronomía, y un bar.DSC00416

El Parque de los Deseos fue construido por EPM (Empresas Públicas de Medellín) y la Alcaldía en el año 2003, y se ha convertido en un centro de encuentro para disfrutar de la programación cultural y educativa que ofrece a sus visitantes, entre ellas cine, conciertos, exposiciones y talleres para todo público. Cuenta además con un espacio interesante: la Casa de la Música, que acoge a múltiples agrupaciones, orquestas, bandas, cantantes, músicos independientes y bailarines que asisten para formarse, ensayar y proyectarse de la mano de la Fundación. Las actividades de la Casa de la Música y el Parque de los Deseos son gratuitas.

DSC00418Los desniveles naturales del terreno del parque se utilizaron a favor de la creación de pendientes suaves, que funcionan como gradas para el programa de cine al aire libre, semanal y gratuito. Con este objetivo, la fachada del planetario se utiliza como pantalla, y la de la Casa de la Música alberga, en un piso elevado, la sala de proyecciones. Pensado como un espacio completamente abierto y de acceso libre desde las calles perimetrales, conectado con la estación del Metro y a pasos del jardín botánico y el complejo Explora, este parque es utilizado a diario con fines culturales, educativos y recreativos.DSC00410

Frente al parque se encuentra la Ciudad Universitaria de la UdeA (Universidad de Antioquia), reconocida como una de las más prestigiosas del país. Cuenta con instituciones y dependencias universitarias que promueven la cultura y las artes, como el Museo Universitario, la Biblioteca Central, la Editorial U. de A., la Emisora Cultural y el Centro Cultural Carlos E. Restrepo de la Facultad de Artes, entre otros. La Ciudad Universitaria está ubicada entre el Parque de Los Deseos y la avenida Regional. Su superficie es de casi 290.000 m², y en su interior se encuentran el Museo Universitario, el Teatro Universitario, la Biblioteca Central y la Unidad Deportiva.

DSC00432Por la tarde me dirigí al Museo Casa de la Memoria, una moderna construcción con senderos peatonales, exposiciones e instalaciones, una obra destinada a comprender la naturaleza del conflicto colombiano que lleva décadas de dolor. Fue creado en 2006 —a partir de una iniciativa del Programa de Atención de Víctimas de la Alcaldía de Medellín— con el fin de contribuir desde el ejercicio de la memoria a la comprensión y superación del conflicto armado y las DSC00437diversas violencias de Medellín, Antioquia y del país. Allí las memorias del conflicto que vive el país tienen un lugar físico y simbólico. “Somos Memorias Vivas, ver para no repetir”, dice uno de los eslóganes. Este espacio es una casa de diálogo y encuentro para entender lo que ocurrió y está ocurriendo en la sociedad colombiana y reencontrar la esperanza.

DSC00447Transformar las lógicas de la guerra en prácticas más civilizadas es otra de las misiones del Museo: ser “una CASA para el diálogo y la amplificación de las voces de las víctimas en torno a sus memorias; un MUSEO que potencia la memoria como acción política, reivindicando las necesidades del duelo colectivo, la defensa de los derechos humanos y las acciones de reparación simbólica; y un REFERENTE ciudadano incluyente y representativo, orientado a la comprensión del pasado y la transformación cultural de las lógicas de la guerra”, según consta en su sitio web.

En el Museo existen memorias y relatos en primera persona de víctimas de la DSC00444violencia, entendidas como catarsis o aprendizaje. “La memoria nombra lo sucedido, reconoce lo ocurrido y aporta al esclarecimiento de la verdad. (…) del perdón y la liberación. Albergar memorias permite resignificar la vida, movilizar experiencias, abrir horizontes y enaltecer personas y comunidades en resistencia. La memoria amplifica la voz de las víctimas, preserva el patrimonio y propende por la memoria histórica”. A diferencia de otros museos de memoria en el mundo, preocupados por encontrar formas de sanar la relación de un país con su pasado de guerra o de dictadura, el Museo Casa de la Memoria se ocupa de la memoria de un conflicto aún vivo. Es decir, de la memoria de un presente conflictivo. El Museo está ubicado en el Parque Bicentenario de Medellín, y la entrada es libre y gratuita.

DSC00431A la vuelta, con un cielo tormentoso, pasé por el Teatro Pablo Tobón Uribe, ubicado en la Avenida La Playa. Con capacidad para casi novecientas personas, es uno de los que cuenta con mejor acústica de la ciudad. Es un centro cultural que promueve el acercamiento del público, la circulación de artistas y la diversidad cultural, a juzgar por el tipo de espectáculos que ofrece. Pero la inminente lluvia impidió mi permanencia, y debí apurar el paso en dirección al centro, ya que comenzaban a caer las primeras gotas. La tormenta que se desató fue feroz: tuve que resguardarme en un bar, dado que la cantidad de agua, viento y granizo provocó el anegamiento de una buena parte de la ciudad. Me lo habían advertido: en Medellín suelen ocurrir este tipo de tormentas, pasajeras pero temerarias.

Por la noche fui al Parque Lleras, ubicado en el barrio El Poblado, un sitio de restaurantes, cafés y discotecas alrededor de una plaza con desniveles, que contiene parque llerasuna gran estatua que alude a los antiguos agricultores de la región, y una fuente. Es un lugar recomendado por los paisas para disfrutar de la noche y de la famosa movida local. Hay restaurantes de comida mexicana, cubana, italiana y tradicional. Los fines de semana desborda de público, tanto turistas como locales (yo fui un martes, por lo que había sitios que permanecían cerrados). Tiene algún punto de coincidencia con la zona conocida como Palermo Hollywood, en la ciudad de Buenos Aires, sobre todo por el tipo de hombres y mujeres, mayoritariamente jóvenes, que frecuentan el Parque. En sus bares suena vallenato, champeta, salsa, música electrónica y reggaetón. Se bebe ron y aguardiente antioqueño. El aguardiente, o guaro, o chorro, es el licor nacional colombiano, un licor blanco hecho con anís. Por lo demás, como todo lugar turístico, los precios son elevados, cuenta con Wi-Fi, es recomendable y seguro.

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Edificio de la Gobernación de Medellín, y Monumento a la Raza, en La Alpujarra

La mañana siguiente me dirigí al Centro Administrativo La Alpujarra –a pasos de la estación homónima del Metro-, un conjunto urbanístico de edificaciones desde donde se administran los gobiernos Departamental de Antioquia y Municipal de Medellín. Los edificios de la administración pública se asientan en una gran plaza dominada por la obra Monumento a la Raza, del escultor Rodrigo Arenas Betancur: DSC00470allí están la gobernación del departamento de Antioquia y la Asamblea Departamental, al igual que la Alcaldía (foto izquierda) y el Concejo de Medellín. En la misma área, se ubican el edificio de las Empresas Departamentales de Antioquia, la Administración de Impuestos Nacionales, el Palacio Nacional (Palacio de Justicia), la sede de Teleantioquia (canal regional de TV), y la antigua sede del Ferrocarril de Antioquia, completamente restaurada.

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Biblioteca EPM, en Medellín

Este centro administrativo, cuyo nombre oficial es José María Córdova, es la sede de los gobiernos municipal (Alcaldía) y departamental (Gobernación), con dos edificios similares y funcionales. En los alrededores, se encuentra el Parque de las Luces, frente a la Biblioteca EPM; la Plaza de la Libertad, el Centro de Convenciones Plaza Mayor, el teatro Metropolitano, el Parque de los pies descalzos y el Museo del Agua.

DSC00462El Ferrocarril de Antioquia fue una red ferroviaria de carga y pasajeros inaugurada en 1929. Unió la región central del departamento de Antioquia, con el río Magdalena y con las provincias localizadas al sur, esto es, Caldas y el Valle del Cauca. El Ferrocarril de Antioquia sacó a esta provincia de su histórico aislamiento geográfico con relación al resto de Colombia durante varios siglos. La mayor importancia del Ferrocarril radica fundamentalmente en que Antioquia es un territorio demasiado escarpado geográficamente, y la construcción de líneas férreas en tan difícil territorio representó una empresa colosal para la tecnología de finales del siglo XIX y principios del XX. Pero las guerras internas empobrecieron la región, y comenzó a verse el déficit del Ferrocarril de Antioquia. Las carreteras construidas en un principio para apoyar el tren, comenzaron a constituirse en una amenaza para su supervivencia. La preponderancia de carreteras entre 1930 y 1950, generó una DSC00463fuerte competencia entre medios de transporte y una guerra de tarifas. Otra de las estocadas que dieron muerte al tren fue la construcción del Oleoducto Puerto Berrío-Medellín, ya que antes el petróleo se transportaba por tren. Finalmente, en 1961 se da por finalizada la gran Empresa del Ferrocarril de Antioquia. Actualmente la Estación Medellín situada en La Alpujarra es la sede de la Fundación Ferrocarril de Antioquia.

DSC00451La Plaza de Cisneros o Parque de las Luces, como se le conoce popularmente, cuenta con un bosque de postes luminosos de hasta 24 metros de altura; se trata de 300 postes con 2.100 reflectores (siete por torre) y 170 lámparas de piso. Estos elementos se mezclan, a su vez, con guaduas (un tipo de bambú) y fuentes de agua. Es una especie de bosque artificial, con espacios claros destinados al encuentro y concentraciones masivas. El nombre de Cisneros es un homenaje al ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros, precursor del Ferrocarril de Antioquia. Fue reinaugurada en 2005, en la antigua plaza de Guayaquil, uno de los sitios más concurridos de la ciudad. A su vez, la antigua plaza del Mercado debió ser demolida para dar paso a la nueva sede de la Biblioteca EPM.

En el Parque de los Pies Descalzos se encuentra el Museo del Agua, un centro DSC00474temático de ciencia, arte y tecnología administrado por la Fundación EPM, y presenta al público propuestas interactivas, didácticas y de observación e inmersión, para que experimente con el agua en todas sus dimensiones. Dichas propuestas incluyen, entre otros atractivos, la recreación de un viaje en el tiempo hasta el origen del universo a través de explosiones, partículas, gases; un recorrido por la historia del agua y sus orígenes para descubrir la evolución del planeta tierra y del agua; una muestra experiencial de las propiedades físicas y químicas del agua; y una visita sensorial por hermosos paisajes de la geografía colombiana. Se puede apreciar cómo algunas de las civilizaciones más antiguas crearon ingeniosos sistemas hidráulicos para proveerse de agua y cómo se adaptaron alrededor de ella para sobrevivir; finalmente podrá conocer el moderno sistema de acueducto empleado por EPM en el Valle de Aburrá.

DSC00473En marzo de 2006 se realizó la integración del Palacio de Exposiciones y Convenciones de Medellín S.A. y el Centro Internacional de Convenciones Ltda. Con esto nace Plaza Mayor Medellín S.A., un Centro que consolida a la ciudad como destino turístico de negocios, ferias y convenciones. Plaza Mayor ha albergado eventos nacionales e internacionales tales como la Asamblea General de la OEA, la Asamblea General del BID, Colombiamoda, Colombiatex, Expocamacol y Feria de las Ruedas. Haciendo de la ciudad un foco de atracción en economía, negocios y turismo en todos los órdenes, entre los cuales se encuentra el turismo médico. El Palacio de Exposiciones cuenta con un área de 50.000 m² y una zona cubierta de exposición de 12.000 m² distribuidos en cuatro amplios pabellones unidos por un hall central. Tiene capacidad para realizar simultáneamente varios eventos independientes.

Al mediodía almorcé en un restaurante peruano lindero al hotel. En verdad, adopté Almuerzoese sitio por comodidad, pero también me sentí atraído por la buena atención, el precio y la calidad de los platos. Por $ 9.000 (poco más de tres dólares) se ofrece un menú que contiene, por ejemplo, un aguadito de pollo o frijoles como entrada, y un plato con cuatro ingredientes: pollo, cerdo, res o pescado (uno de ellos a elección), guiso de ahuyama con queso, arroz y ensalada; además de una bebida (guarapo o jugo de mora) a elección. También hay platos a la carta, con comidas típicas del Perú: un sitio que elegí para almorzar todos los días de mi estadía en la ciudad.

DSC00488Por la tarde fui hasta la plazoleta de San Ignacio, en donde se encuentra la Iglesia de San Ignacio de Loyola, una construcción que a lo largo de su historia ha sufrido grandes reformas, y se caracteriza por su estilo colonial en el interior, y barroco en la fachada. Su planta es rectangular, su interior está dividido en tres naves longitudinales, la principal o central y dos laterales. Su fachada tiene las características del estilo barroco español, y conserva un pequeño frontis en piedra de Valdivia. Sobresalen en este templo el altar mayor dorado y numerosos altares de mármol en las naves laterales.

El edificio San Ignacio es la sede histórica de la Universidad de Antioquia, DSC00490considerado junto con la Iglesia y el Claustro San Ignacio patrimonio arquitectónico de la ciudad. La construcción del paraninfo tiene sus orígenes en 1803, y durante sus más de 200 años ha sufrido modificaciones. Hoy está completamente restaurado y puede apreciarse su arquitectura neoclásica. Actualmente está ceñido a las actividades culturales, académicas no formales, de extensión, de divulgación y de proyección del quehacer universitario.

DSC00495Al día siguiente fui a conocer las instalaciones de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, el moderno complejo urbanístico de deportes que nuclea, entre otros, al Estadio de Fútbol Atanasio Girardot, sede de los dos equipos más grandes de Medellín, Atlético Nacional e Independiente Medellín, y que tiene una capacidad de casi 41.000 espectadores. Pero la Unidad Deportiva –que lleva el nombre de un prócer colombiano que luchó en las guerras de la independencia- es una cómoda y moderna Villa que reúne otros cincuenta escenarios, como piscina olímpica, velódromo y patinódromo, coliseos de baloncesto, canchas de béisbol, DSC00502voleibol, tenis de mesa, ajedrez, etc. Tiene también kartódromo, ciclovías, canchas de fútbol auxiliares y coliseo para atletismo. La ciudad de Medellín fue sede de los IX Juegos Sudamericanos de 2010.

El Estadio y la Unidad Deportiva Atanasio Girardot se localizan en una zona residencial central de la ciudad, el Barrio Estadio de la Zona Centro Occidental. Al oeste del complejo deportivo se encuentra una exclusiva zona comercial conocida como “El Obelisco”, ubicado en toda la avenida Centenario, en el cual son proyectados en pantallas gigantes los juegos que ocurren en el interior del DSC00505estadio cada semana. Al sur, la Estación Estadio del Metro permite un estratégico acceso a otras latitudes del Área Metropolitana de Medellín.

Hay visitas guiadas al interior del Estadio de Fútbol. Esperé mi turno, junto a otros visitantes, pero el entrenamiento de los jugadores del Rojo (Independiente Medellín) y la ausencia posterior del guía truncaron mi posibilidad de conocer la cancha por dentro. De todas formas, el DSC00526pueblo colombiano vive y respira fútbol: en Medellín abunda el color verde de la camiseta del Atlético Nacional, el equipo más popular de la ciudad e, incluso, de toda Colombia. Taxistas, comerciantes, trabajadores, todos lucen los colores de las camisetas locales, un ritual que va in crescendo en cuanto se acerca la fecha del Clásico local, que se vive con gran pasión.

DSC00493Por la tarde conocí el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, sede del Instituto de Cultura y Patrimonio de la Gobernación de Antioquia. De arquitectura neogótica, funciona también como un centro de servicios culturales abierto de forma gratuita. Construido en 1925 por el arquitecto belga Agustín Goovaerts, el palacio es Monumento Nacional. Tiene archivo histórico y fotográfico de la ciudad, fonoteca, biblioteca, galería de arte y la sala museo Rafael Uribe Uribe, entre otros espacios.

El Palacio toma su nombre de Rafael Uribe Uribe, un líder nacional que se DSC00542desempeñó como abogado, militar, escritor, político, periodista y empresario. En la sala de exposiciones que lleva su nombre y que está ubicada en el primer piso del Palacio, se encuentra la réplica de una máscara de yeso con su rostro. Se dice que fue tomada antes de su funeral y en ella es posible observar la herida que tenía en el rostro.

DSC00544La cúpula es el remate gótico del edificio. Su cuerpo tiene una altura aproximada de 20 metros. Al interior de esa bóveda oscura, de un área aproximada de 70 metros cuadrados, funciona un auditorio en el que se llevan a cabo todos los martes y jueves a las 6:00 p.m. diferentes proyecciones de cine y actividades artísticas, con el fin de fomentar la reflexión y conocimiento mediante el lenguaje cinematográfico.

Toda la estructura y los perfiles de acero que tiene la cúpula fueron traídas desde DSC00291Alemania, pues para esa época Medellín no contaba con fundidores. Agustín Goovaerts regresó a Bruselas en 1929, cansado de las críticas a las que se vio expuesto con la construcción del Palacio. Fue el último arquitecto extranjero contratado para grandes obras, de ahí en adelante los antioqueños viajarían al exterior para aprender sobre el oficio.

DSC00325Las flores en la ciudad de la eterna primavera tienen fama mundial. Cada año, miles de personas se reúnen en torno a la Feria de las flores, un evento tradicional y masivo concebido para exaltar los valores de Antioquia. La fiesta posee el carácter íntimo de la cultura paisa, y celebra el florecimiento y las costumbres de la región. Todo ello enmarcado en las fragancias y la belleza de las siemprevivas, los claveles o las orquídeas. Las actividades que dan vida a la Feria de las flores son múltiples. Suele haber más de 450 eventos festivos, incluidos los tablados musicales en todos los barrios de la ciudad. Tal es el caso también, entre otros, de las actividades llamadas Arrieros, Mulas y Fondas, y el Desfile de Silleteros.

El plato típico de la cocina antioqueña es la bandeja paisa, que tiene sus orígenes en el envuelto antioqueño que desde mediados del siglo XIX conformaba la única bandeja paisaalimentación que acompañaba al arriero de la región antioqueña. Es un compuesto con abundante proporción de carbohidratos, ya que debía suplir el gasto de energía en las jornadas de viaje que tenía que desarrollar el arriero. Es probablemente una evolución comercial, desarrollada en los restaurantes antioqueños de Medellín, Bogotá y otros sitios de Colombia, a partir del tradicional seco antioqueño, un plato compuesto por arroz, frijol, carne, algo de frito y plátano, y

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Hotel Nutibara, en Medellín

acompañado con arepa. Suele servirse en una bandeja amplia y ovalada. En su presentación clásica tradicional o autóctona está compuesto por trece ingredientes, once de ellos dispuestos en las mencionadas bandejas o platos, y dos más como acompañamiento: arroz blanco, carne, chicharrón, huevo frito, patacón o plátano maduro en tajadas, chorizo, arepa, hogao (una salsa salada), frijoles, tomate, aguacate, y acompañados de mazamorra o panela molida.

Los paisas tienen fama de amistosos y tolerantes, son más expansivos que los DSC00272bogotanos, acaso por una cuestión geográfica: el calor de Medellín hace a su gente más abierta y espontánea. Incluso en su forma de vestir: las mujeres exhiben sus cuerpos con naturalidad, sin complejos ni pudor. En las inmediaciones del hotel en donde me hospedé, en pleno centro, hay casinos y algunos burdeles: uno de estos tenía como letrero en su puerta de entrada una inscripción llamativa: Prohibido ingresar con armas.

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Terminal del Norte, Medellín

Finalmente partí rumbo a la Terminal Norte de la ciudad, en taxi. Saqué un boleto a Cartagena para las 20:15 horas de esa misma noche, en la Empresa de ómnibus Rápido Ochoa. El costo del pasaje fue de $125.000 (alrededor de U$D 40), para una aventura de casi catorce horas de viaje, con unas pocas paradas breves, a través de una geografía selvática y escarpada.

CARTAGENA DE INDIAS

Cerca de las diez de la mañana arribé a la terminal de ómnibus de Cartagena de DSC00652Indias. La ciudad me recibió con mucho calor, altísima humedad y algo de lluvia. Desde allí abordé un micro (en Colombia los micros son los ómnibus pequeños, de alrededor de 15 pasajeros sentados), y por $2.000 (0.70 dólares) me depositó en las cercanías de la Ciudad Amurallada, en donde me hospedé. El viaje fue de poco menos de una hora, con un clima lluvioso y cambiante.

DSC00831Cartagena es la capital del departamento de Bolívar, y se encuentra a orillas del mar Caribe.  Fue fundada el 1° de junio de 1533 por Pedro de Heredia, en tierras habitadas por los pueblos nativos calamarí.​ Su descubridor, Rodrigo de Bastidas, la bautizó con ese nombre porque la bahía es tan cerrada como su homónima española, de donde provenían la mayoría de los marineros de la expedición. A partir de su fundación y durante toda la época virreinal española, fue uno de los puertos más importantes de América.​ De esta época procede la mayor parte de su patrimonio artístico y cultural. El 11 de noviembre de 1811, Cartagena se declaró independiente de España. Este día es fiesta nacional en Colombia y en la ciudad se celebran durante cuatro días las Fiestas de Independencia.​ DSC00663

Cartagena ha estado asociada a la historia pirata, pues fue allí donde se presentaron numerosos ataques por parte de los saqueadores provenientes de Europa, por lo que se convirtió en la ciudad más reforzada de América del Sur y el Caribe. En la actualidad, la Ciudad Amurallada mantiene su arquitectura virreinal. ​Con el paso del tiempo, Cartagena ha desarrollado su zona urbana, conservando el centro histórico y convirtiéndose en DSC00623uno de los puertos de mayor importancia en Colombia, el Caribe y el mundo, así como un célebre destino turístico. Actualmente la población total es de 971 700 habitantes,​ siendo el quinto municipio más poblado del país. El centro histórico, la Ciudad Amurallada, fue declarado Patrimonio Nacional de Colombia en 1959 y por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1984.​

Dejé mi valija en el hotel y salí a recorrer el famoso centro histórico, para recién a DSC00568las 15:00 horas regresar y hacer el check-in. La Ciudad Amurallada conserva la arquitectura colonial de sus construcciones, con sus fachadas coloridas, sus antiguas iglesias y museos y toda una oferta gastronómica para los diversos bolsillos. Reconocida por los 11 kilómetros de murallas, Cartagena tiene un centro histórico que es preciso recorrer y disfrutar, con sus interminables tesoros coloniales. Es un verdadero museo al aire libre, en donde infinidad de turistas de todo el mundo desfilan por sus estrechas callecitas y visitan cada restaurante, museo, boutique, local comercial o espacio de arte.

DSC00742Los balcones de madera con flores, los colores de las fachadas típicamente caribeñas, las casas coloniales, los techos en tejas de barro, las pequeñas plazoletas, las cúpulas renacentistas, los muros y las construcciones hábilmente conservados y las abundantes referencias históricas revelan una intención marcadamente turística. Muchas de esas casonas coloridas y luminosas se han convertido en hoteles de lujo y pequeños hoteles de diseño, otras han abierto sus puertas como DSC00565restaurantes, heladerías o tiendas. La arquitectura cartagenera es una de las características más representativas de la Ciudad Amurallada: ella nos da las pistas acerca de la madurez histórica de la ciudad, y pueden diferenciarse netamente las tres épocas en que fueron realizadas: la arquitectura colonial, la republicana y la moderna o actual.

DSC00661Cartagena, la Reina de Indias en tiempos coloniales o la Heroica durante la lucha por la independencia, debe su fundación a la importancia estratégica de su bahía, la más extensa del Caribe. Durante años fue el principal puerto del Nuevo Mundo, al que llegaba cada octubre la Flota de Indias, convirtiéndola en objetivo para piratas, corsarios y bucaneros. Este acoso hizo que sus dos únicas entradas por mar, Boca Grande y Boca Chica, se hicieran pasos inexpugnables. En Boca Grande se DSC00584construyó una escollera, un muro bajo el nivel del mar que impedía entrar a los barcos. Boca Chica, en cambio, tenía que permitir la entrada de embarcaciones, pero tres fuertes protegían su acceso. Con la bahía más segura del Caribe, la ciudad quedaba protegida desde el mar. Para la tierra se construyó una muralla alrededor de lo que hoy es el casco histórico.

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Murallas fortificadas. De fondo, Bocagrande

Durante la época imperial española fue uno de los puertos más importantes de América.​ De Cartagena salían las mayores riquezas que la Corona Española precisaba para el mantenimiento de aquella empresa conquistadora por rutas marítimas que terminaban en los puertos españoles de Cartagena, Cádiz y Sevilla.​ También fue el mayor punto de comercio de negros esclavos traídos del continente africano. Por eso la composición demográfica en la actualidad es visible y predominantemente mulata y mestiza.

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Getsemaní, antiguo barrio de esclavos africanos

De las huellas de la herencia esclavista en La Heroica han quedado enormes heridas: las prácticas cotidianas de exclusión y discriminación contrastan con la fuerte presencia de la población negra en la ciudad. “Todo parece indicar que la población negra –expresa Javier Ortiz Cassiani en un artículo para El Heraldoque a todas luces superaba en número al resto de habitantes de la ciudad, resultaba incómoda en la visión que se pretendía construir ante el mundo de que éramos un país libre y civilizado. De modo que había que borrarlas de un plumazo. Dentro de la simbología en formación de la nueva nación, era absolutamente claro que lo negro no tenía cabida, y la exclusión se convertía en una

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Plaza de la Trinidad, en Getsemaní

tradición (…)  Sin embargo, a pesar de que en ninguna ciudad del territorio colombiano se nota tanto el legado de la diáspora africana como en Cartagena de Indias, y de que la traída de esclavizados es el hecho de mayor impacto en su conformación histórica, ningún tema ha sido más soslayado. Las dinámicas de exclusión trascienden lo discursivo. Los procesos de modernización urbana, desde los primeros años del siglo XX hasta los de los tiempos actuales, se han caracterizado por establecer procesos de marginalización y desplazamientos fundamentados en componentes raciales. La historia de la ciudad está llena de referencias a la jerarquización de los espacios públicos y al desarrollo de prácticas de negación del disfrute de esos lugares a la población negra pobre”.

Bocagrande

Bocagrande

Cada esquina, cada fachada y cada monumento en el casco histórico es un sitio para fotografiar, para disfrutar con los sentidos. La magia de la ciudad reposa en los cimientos de sus fortificaciones, la calidez de su gente, la riqueza material de su arquitectura y las infinitas expresiones culturales de su pueblo. Los antiguos claustros, iglesias, baluartes y vestigios de batallas son monumentos que testimonian la lucha de hombres y mujeres que concedieron libertad a la ciudad heroica. Fuera de las murallas –y frente a ellas- se encuentra el mar Caribe. Pero allí no existen playas: sin embargo, a pocas cuadras se encuentra Bocagrande, un moderno sector turístico –al estilo Miami o Panamá- con amplias playas, shoppings, hoteles, restaurantes y discotecas. Desde las murallas se pueden tener muy buenas vistas de Bocagrande. Pero volveremos luego sobre eso. Ahora los invito a recorrer algunos de los sitios destacados de la fortaleza.

Torre del RelojLa Torre del Reloj, llamada originalmente Boca del Puente, se convirtió en la puerta principal de la ciudad desde 1631, cuando se concluyó el cerco amurallado. En 1704 fue reparada, agregándosele la portada barroca y las cuatro columnas toscanas que la adornan, además de dos bóvedas laterales a prueba de bombas para el almacenamiento de víveres y municiones. En 1874, se colocó un reloj que se trajo de Estados Unidos, y después de 63 años fue remplazado por el actual, importado de suiza. En 1888, se realizó una nueva restauración a la torre: se cambió la estructura cuadrada y de sólo dos caras del reloj por un diseño octagonal, cambiando visiblemente de un estilo barroco a un estilo gótico. Tiene 30 metros de altura. Monumento a Pedro de Heredia

La Plaza de los Coches es la plaza central de la fortaleza. Allí hay una estatua de Don Pedro de Heredia, fundador de Cartagena de Indias. Esta plaza fue designada por las autoridades para la venta de negros africanos que llegaban a la ciudad en condición de esclavos, y por lo cual tomó el nombre de Plaza del Esclavo, que sería reemplazado a fines de 1585 por Plaza de Mercaderes. Luego se llamó Plaza de la Yerba, cambiado a fines del siglo pasado por Plaza de los Coches por un decreto de la alcaldía de permitir el estacionamiento de vehículos. Allí se encontraba La Picota pública, en donde se solía exhibir a los reos para vergüenza general. Aunque el nombre oficial es Plaza Ecuador, como homenaje a la firma de un tratado de amistad entre ambos países, se la sigue denominando Plaza de los Coches. En la actualidad, Portal de los Dulceses centro de movida nocturna: hay bares, cervecerías y discotecas. Este lugar es, además, el punto de encuentro de las carretas a caballo para hacer un paseo en el centro histórico de la ciudad.

Frente a la misma plaza, sobre la arcada lindera, se encuentra el Portal de los Dulces (foto izq). A finales del siglo XIX en este sitio se vendían los dulces y confituras que se elaboraban en la ciudad y en los pueblos cercanos. En la actualidad es uno de los Portal de los Dulces 1principales puntos de venta de estos productos típicos: pasteles, bizcochos, chocolates mezclados con coco, guayaba, patacón y otros ingredientes; cocadas de arequipe, de papaya, con panela, con piña y una gran cantidad de exquisiteces más. Sobre la misma arcada se encuentran algunas discotecas y bares; uno de los más curiosos me resultó Donde Fidel, un reducto en donde suenan DSC00647rumba y salsa de día y por las noches, y que reúne a gran cantidad de gente para beber y bailar. No se trata de ninguna alusión a Fidel Castro, como imaginé desde un principio: el bar está nutrido de una galería de fotos de su propietario, Fidel Leottau, con personajes reconocidos locales o internacionales. Un agradable sitio para beber cerveza y escuchar buena DSC00739música, aunque el espacio es pequeño. Entre la Plaza de los Coches y la Plaza de la Aduana.

La Plaza de la Aduana es una de las más amplias y elegantes de Cartagena. En el edificio de la Aduana, a un costado de la plaza, vivió el fundador de la ciudad, don Pedro de Heredia, quien resistió el feroz ataque del pirata francés Roberto Baal, en 1544. Como la mayoría de las DSC00611plazas, ésta ha tenido varios nombres que nos recuerdan su historia. Cuando se instalaron las oficinas reales en el edificio de la Aduana, la plaza fue llamada de la Antigua Real Contaduría. En 1790, cuando se organizó allí la Administración de la Aduana, se comenzó a denominar Plaza de la Aduana. Al inaugurarse una estatua de Cristóbal Colón, en 1894, se le dio el nombre de Plaza Colón, aunque los cartageneros siguieron llamándola Plaza de la Aduana. Posteriormente, el ayuntamiento decidió llamarla Plaza Rafael Núñez como homenaje al cuatro veces Casa de la Aduana 1Presidente de la República, nacido en Cartagena. Pero, de nuevo, la voluntad popular prevaleció sobre las disposiciones oficiales, de modo que continuó con su nombre actual. Antiguamente existió en el marco de esta plaza el Portal de los Moros, una galería con arcos donde funcionaban las tiendas y comercios de los musulmanes que llegaron a Cartagena a principios del siglo XVII. Hoy día el marco de esta plaza está dominado por la Casa de la Aduana, una imponente edificación colonial, donde funcionan las oficinas de la Alcaldía Municipal o Ayuntamiento de Cartagena.

Santuario de San Pedro Claver 2El santuario de San Pedro Claver y su convento están ubicados en la Plaza homónima. El templo, construido a principios del siglo XVIII, fue llamado inicialmente San Ignacio de Loyola, y después se denominó iglesia de San Juan de Dios. Por muchos años sirvió de parque al cuartel adyacente, que ocupó parte de la casa-colegio de la Compañía de Jesús. Ha sufrido modificaciones después de la expulsión de los jesuitas, en 1767. Su arquitectura corresponde al estilo llamado jesuítico. Gran parte de la fachada fue labrada en piedra de la isla de Tierrabomba, y en su interior, en la parte inferior del altar mayor de mármol importado de Italia, DSC00867reposan las reliquias del titular, en una urna de bronce dorado y cristal, regalo del Papa León XIII. Allí yacen los restos de San Pedro Claver, que murió en 1654 en Cartagena, tras dedicar prácticamente toda su vida a evangelizar a los esclavos negros de la Nueva Granada. El interior de la iglesia de la Compañía se distingue por la severidad de sus elementos arquitectónicos, en contraste con la profusión barroca empleada por jesuitas en otras partes de América. Su fachada es considerada como la más rica y monumental de Cartagena. En la Plaza adyacente ofició una ceremonia religiosa en 2017 el Papa Francisco.

Museo de Arte Moderno, CartegenaFrente a la Plaza San Pedro Claver, contiguo a la iglesia y al convento, se encuentra el Museo de Arte Moderno, una corporación mixta dedicada a conservar y divulgar las diversas manifestaciones de las artes visuales. Funciona allí desde 1979. Posee una colección de arte que se inició por una donación de la OEA sobre pintura latinoamericana de los años 50, la cual se ha ido ampliando y se exhibe permanentemente en su Sala 1. También incluye en la programación exhibiciones individuales y colectivas, y una serie de exposiciones temporales, conferencias, proyecciones, asesorías y cursos de extensión.

Ubicado en el puerto, el Museo Naval se sitúa en un edificio histórico DSC00589construido en 1785, cuyo uso original fue el de Cuartel de Presidiarios y Esclavos y que, en la actualidad, comparte con la Facultad de Ciencias de la Empresa de la Universidad Politécnica, ocupando su fachada sur. En este edificio se alberga la colección permanente, con más de 3000 fondos. Abarca la Historia de la Armada desde la creación del Departamento Marítimo de Levante en 1728, hasta nuestros días. En sus áreas temáticas se exhiben importantes piezas relacionadas con la construcción naval, cartografía y navegación, artillería, sanidad, banderas y uniformes, Isaac Peral, submarinos, buceo en la Armada, y una colección pictórica.

Plaza de Bolívar 1La Plaza de Bolívar está ubicada en pleno centro histórico de la ciudad. Este espacio urbano es un sitio emblemático, cargado de simbolismos históricos y culturales, fue llamado originalmente Plaza de la Iglesia, más tarde Plaza Mayor, lugar donde se realizaban los actos militares de la época, pero en 1610 se instaló en Cartagena el Santo Tribunal de la Inquisición y tomó el nombre de Plaza de la Inquisición. En 1896 se instaló la estatua ecuestre del Libertador Simón Bolívar y desde entonces pasó a llamarse como en la actualidad. La escultura fue modelada en Múnich por el escultor venezolano Eloy Palacios, está realizada en bronce y su pedestal es de Plaza de Bolívargranito de Finlandia. Alrededor de la plaza se encuentran varias edificaciones de importancia, entre los que se destacan el Palacio de la Inquisición, de estilo barroco, la Catedral de Cartagena, de estilo herreriano, el Palacio de Gobierno, donde funcionó el ayuntamiento y hoy es la sede la gobernación del Departamento de Bolívar, el edificio del Banco de la República y el Museo del Oro. Es un sitio ideal para tomar un descanso a la sombra de sus árboles, luego de una recorrida por el calor y el color de la ciudad histórica. Suelen organizarse allí espectáculos gratuitos al aire libre, coreográficos y musicales.

Catedral de CartagenaLa Catedral de Santa Catalina de Alejandría, oficialmente Basílica Metropolitana de Cartagena de Indias, es la sede episcopal del Arzobispo local, una de las más antiguas de América. De estilo herreriano (manierismo clasicista), fue diseñada por el constructor Simón González tomando como modelo algunas basílicas andaluzas y de las Islas Canarias. Su construcción comenzó en 1577, en reemplazo de la humilde catedral de paja y cañas. En 1586 el templo, aun en construcción, alcanzó a ser afectado por el ataque del pirata Francis Drake,​ lo que generó severos daños y retrasó su terminación. La fachada lateral linda con la Plaza de la Proclamación.DSC00580

Siguiendo con un escueto itinerario, podemos encontrar la Plaza de Santo Domingo, frente al Convento de Santo Domingo ubicada en una de las tres esquinas. En la plaza luce una escultura de Fernando Botero, llamada Gertrudis, y algunos bares y restaurantes que la convierten, sobre todo en horas nocturnas, en un sitio muy concurrido, con algunos músicos callejeros y artistas en DSC00579vivo. En la antigüedad, hacia el siglo XVII, la plaza era utilizada para las ejecuciones de la inquisición. Sus canteros llenos de flores, la exquisita arquitectura de los edificios circundantes, el vecino Consulado español y el colorido le dan un toque mágico a la Plaza. A su vez, el Convento de Santo Domingo es la obra religiosa más antigua de la ciudad: data de 1570. El conjunto ocupa una cuadra completa.

El Claustro de Santo Toribio es la iglesia parroquial del barrio colonial San Diego, y DSC00752se encuentra enfrente de la Plaza Fernández de Madrid. Es uno de los puntos de partida de la arquitectura republicana de Cartagena. Su nombre completo es Santo Toribio de Mogrovejo y, aunque de pequeñas proporciones, es acogedora en su interior, donde se destaca el trabajo artesanal del altar mayor, tallado en laca negra y recubierta en lámina de oro. Fue la última iglesia en levantarse durante la época colonial. Su construcción data de 1666, y en su interior también pueden apreciarse algunas pinturas murales que sobrevivieron a la cubierta de cal; el altar mayor es de estilo barroco.

DSC00756Situada frente a la Iglesia de Santo Toribio, la Plaza Fernández Madrid luce una estatua del prócer, quien fuera presidente en 1814. José Fernández Madrid nació en Cartagena en 1789, y fue procurador general durante la revolución del 20 de Julio de 1810, luego representante en la convención de Cartagena, y presidente interino el 5 de Octubre de 1814. Fue poeta, colaboró en la Declaración de la Independencia colombiana, estuvo prisionero de los españoles y remitido a la Habana donde permaneció nueve años. Murió en Londres en 1830.

Hay muchos más lugares para recorrer en la Ciudad Amurallada, que puede caminarse en un día, aunque es interesante visitar unos sitios puntuales con mayor disponibilidad de tiempo. Más adelante volveré sobre ellos, pero ahora continuaré con mi derrotero.Bocagrande 1

La mañana siguiente fui caminando hasta el sector conocido como Bocagrande, distante unos 1,5 kilómetros al sur de la Ciudad Amurallada. Es una de las zonas de mayor desarrollo inmobiliario de la ciudad, y donde se han construido una serie de rascacielos, entre ellos, el más alto del país, el Hotel Estelar, con 202 metros de altura. La estrecha península está poblada de shoppings, edificios lujosos y mansiones al estilo Miami. Un colombiano me hizo notar con orgullo el parecido urbano de Bocagrande con Miami o Panamá. Le dije que debía estar más orgulloso Bocagrande Playa 1de tener la riqueza artística y cultural de la ciudad vieja de Cartagena, más bella y original por ser propia. Bocagrande está reservada para los cartageneros de alto nivel adquisitivo. Toda la península tiene dos franjas de costa: de un lado el mar, de arenas doradas, se muestra más sereno y placentero; del otro es más furioso, y hasta inunda las calles con sus aguas. De cualquier forma, las playas caribeñas de Bocagrande son pequeñas y corrientes, si bien la temperatura del agua es agradable. Las mejores playas están en otros sitios, los que veremos más adelante. Lo peor es el acoso de los vendedores ambulantes, con su insistencia y tenacidad para acercarse y encarar al turista.Muelle Turístico La Bodeguita

En el camino hacia Bocagrande, saliendo de la Ciudad Amurallada, se encuentra el puerto desde donde parten los barcos hacia Playa Blanca y demás islas. Se conoce con el nombre de Muelle La Bodeguita, por haber sido la zona de bodegaje de la ciudad a fines del siglo XIX. El muelle turístico se utiliza para el embarque y desembarque de las lanchas hacia las islas.

Camellón de los MártiresFrente a la Torre del Reloj, ya fuera de los límites del baluarte, se encuentra la Plaza o Camellón de los Mártires, un paso obligado entre el Centro Histórico y el barrio Getsemaní. Contiguo a este sitio está el conocido Centro de Convenciones de Cartagena, que le da un marco de interés al Muelle de los Pegasos y a la Bahía de Cartagena. En la plaza (antiguamente conocida como del Matadero) en donde se levanta el Camellón, fueron enjuiciados y fusilados por el español Pedro Morillo nueve de los más reconocidos dirigentes de la ciudad. De esta manera, el 24 de febrero de 1816 los mártires fueron llevados al sitio de ejecución, en las afueras del centro amurallado, cerca de la Ciénaga de la Matuna, y sus DSC00617cadáveres sepultados en una fosa común en el Cementerio de Manga. La Plaza es uno de los sitios más emblemáticos relacionados con la emancipación de Cartagena de Indias (1810-1821), uno de los sucesos políticos más sobresalientes del antiguo Virreinato de Nueva Granada. Posee varias esculturas, entre las que se destacan las de los mártires criollos y la de Noli Me Tangere (No me Toques), inspirada en una frase de Jesús a María Magdalena después de la resurrección: “No me toques, que todavía no he subido al Padre”.

Parque del BicentenarioFrente al Camellón de los Mártires, en el barrio Getsemaní, se encuentra el Parque del Bicentenario, con sus bellos jardines, fuentes y unas sombras para protegerse del sol. Funciona allí una feria artesanal repleta de puestos de productos regionales. En él suelen refugiarse algunos animales silvestres inofensivos, como las iguanas.

Al día siguiente contraté una excursión a Playa Blanca, en la isla de Barú. A una Barúhora en bus desde la ciudad (poco más en barco), el sitio luce unas aguas cristalinas de infrecuente calidez. Es uno de los puntos turísticos más importantes de la ciudad de Cartagena. Las playas son de arenas blancas, aguas transparentes turquesas y algunos sitios rodeados de manglares y corales multicolores. Se puede acceder por tierra o por mar: Barú es una isla separada del Barú 1continente por el Canal del Dique, construido por los naturales de la región en la época de la conquista. Se dice que cuarenta mil esclavos (la mayoría murieron) construyeron el dique, que es un brazo del río Magdalena. Está poblada por nativos (unos veinte mil) que viven y trabajan de la pesca y del turismo. Allí se construyó un colegio y un centro para preservar la cultura y las artesanías que se fabrican localmente. También hay una sede del Colegio del Cuerpo, donde se dan clases de danza contemporánea y autóctona.

Barú 2

Chozas de paja, en Barú

En la isla hay varias playas, las más importantes son: Punta Iguana, Puerto Naito, Playa Blanca, la Playita de Cholón, Playita de los Muertos y Playa Bobo. En ellas, los visitantes pueden disfrutar de algunos puestos que ofrecen platos típicos de la comida Caribe, como la sierra, el pargo rojo y el róbalo, entre otros pescados. La población nativa, como todos los vendedores ambulantes en Colombia, son demasiado insistentes a la hora de ofrecer sus productos.

Barú Los peruanosEn la excursión a Barú compartí el viaje y la estadía con Fiorella y Pedro, un matrimonio peruano que andaba de recorridas por toda Colombia. Con ellos alquilamos una choza de paja (ideal para refugiarse del sol), compartimos el almuerzo y nos divertimos contando anécdotas y disfrutando del día. (En la foto, Fiorella, Pedro y Jorge, el cocinero colombiano de la excursión). Nosotros hicimos una excursión de ida y vuelta en el mismo día, pero hay muchos visitantes que Barú Pescadopermanecen más tiempo: para ellos, hay cabañas (no demasiado lujosas), poca agua dulce y lo mínimo para vivir y pasarlo en forma sencilla y natural.

La otra opción en Cartagena para disfrutar del mar Caribe son las islas del Rosario. No llegué a ellas, pero en el blog de un viajero, Juan Pablo Villarino, el autor deja el siguiente comentario: “muchas personas trabajan duro para contratar a los intermediarios de un paraíso Barú 3dosificado y pasar dos semanas al año en sitios como Playa Blanca, pero rodeados de lujos y daikiris, y encendiendo habanos desde una reposera. Se instaló así en el imaginario colectivo la errónea idea de que sólo se podía acceder a estos mimos con un alto presupuesto (…) Las Islas del Rosario y casi todas las opciones de playa cercana a Cartagena responden a ese prototipo de paraíso jet set. Playa Blanca, en cambio, subsiste como paraíso popular mochilero” Blog: Acróbata del camino

La siguiente mañana atravesé el barrio Getsemaní a pie para dirigirme al Castillo DSC00695San Felipe de Barajas, un fuerte situado sobre una leve colina (el cerro San Lázaro) y construido durante la época colonial española. Dicha construcción comenzó en 1536, llevada a cabo por militares españoles y esclavos africanos.​ Construido con ladrillo y roca, su ubicación geográfica obedecía a una estrategia militar,​ debido a la excelente elevación del terreno (cuarenta metros sobre el nivel del mar).​ Gracias a esta considerable altura, se divisaba cualquier movimiento del DSC00719enemigo y por consecuencia, se maximizaba el tiempo de reacción ante cualquier intento de invasión. La edificación del fortín supuso la protección de la ciudad contra los ataques de los franceses comandados por el Barón de Pointis en 1697​ y de los ingleses liderados por Edward Vernon.​ En 1741 al jefe inglés se le encomendó la misión de atacar y destruir la ciudad acompañado de una tropa que excedía los 27 000 soldados, junto con 186 buques y 2000 cañones, mientras que el militar español Blas de Lezo (su verdugo y protector de la ciudad) se defendió solo DSC00709con 3600 hombres y seis buques. A pesar de la desventaja, el comandante español logró someter a las tropas inglesas.

Además de los ocho cañones originales, con posterioridad se instalaron otras cincuenta y cinco piezas para completar un máximo de sesenta y tres cañones, todos acondicionados con su propio cuerpo de artilleros. A diferencia de otras edificaciones del país, el Castillo es el único monumento de Colombia DSC00710declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Aún se conservan las baterías, las garitas, el aljibe, las residencias y los túneles subterráneos, que fueron utilizados como resguardo. El fortín presenta una arquitectura clásica de la época militar española, con gran cantidad de plazuelas localizadas en varias partes del castillo y garitas de estilo renacentista. Las paredes son altas y extensas, se evidencia también gran cantidad de corredores y de sitios edificados estratégicamente como resguardos y túneles de más de 600 metros de longitud. Luego de la independencia de Cartagena, las fortificaciones perdieron relevancia y cayeron en el abandono. Fue recién el siglo pasado cuando se dio comienzo a la lenta tarea de recuperación del Patrimonio.

A pocos metros del Castillo, en dirección a la Ciudad Amurallada, se encuentra la DSC00727escultura de la India Catalina, hija del cacique y gobernante de una tribu, un personaje clave para el inicio del mestizaje en Cartagena por su conocimiento del idioma castellano tanto como de los dialectos nativos. Si bien se la presenta como un símbolo de la raza nativa, su función de pacificadora –al igual que la Malinche en México- es criticada por muchos historiadores, ya que al fin de cuentas los nativos Calamarí, que habitaban lo que hoy es Cartagena, fueron aniquilados por completo. La escultura fue obra del español Eladio Gil Zambrana.

DSC00765Mi último día en Cartagena lo dediqué a visitar algunos sitios interesantes de la Ciudad Amurallada. Una recorrida para admirar arquitecturas y museos, comprar algunos regalos y caminarla con tranquilidad con la intención de capturar detalles. Por ejemplo, el Convento de Santa Teresa (foto izquierda), que fue alguna vez templo, cárcel, hospital, cuartel y escuela, y hoy se ha convertido en un lujoso hotel. DSC00734Admirar algunas de las abundantes tiendas que venden objetos decorativos, adornos, bolsones, todo de un colorido y una calidad asombrosas. O recorrer los negocios en donde venden esmeraldas, el oro verde colombiano. O, tal vez animado por la necesidad de sumergirme en un sitio con aire acondicionado, beber un sabroso café en las míticas cadenas Juan Valdéz. También visitar el Choco Museo, una tienda que comercializa chocolate en sus distintas DSC00875variantes: barras de diferentes porcentajes de cacao, dulces con chocolate y una variedad de frutas locales, y estantes que exhiben desde manteca de cacao y otros productos de belleza, pasando por souvenirs, etc. Hay degustación no solo de pequeños trozos de barras de chocolate sino también de licores artesanales, maceraciones de ron hechas con nibs y otros ingredientes como crema de chocolate, café, canela, limón, jengibre, plátano, maracuyá y naranja. Caro pero muy rico.Café del Mar

El Café del Mar, ubicado en el baluarte de Santo Domingo, es un sitio interesante para visitar y disfrutar de la música y de los shows de danzas los fines de semana. Instalado sobre una muralla con cañones, tiene una muy buena vista sobre el mar Caribe y la ciudad vieja. Allí flamea el estandarte de Cartagena, la bandera Cuadrilonga).

Museo de la InquisiciónTal vez uno de los lugares más recomendados para quienes gustan de la historia es el Palacio de la Inquisición, cuya imponente fachada, al frente de la Plaza Bolívar, es uno de los símbolos que identifican a esta ciudad. En su interior se alojan el Museo y el Archivo Histórico, piedras angulares de la memoria cartagenera y ejes de uno de los centros culturales más destacados del Caribe colombiano. Es el lugar clave para iniciar un recorrido que nos lleve de la Museo de la Inquisición 1mano por la historia que encierra la Heroica. La fachada es de una arquitectura soberbia, y recientemente fue restaurada con la recuperación total de todos sus valores originales. En el Palacio sobresalen los elementos arquitectónicos heredados del sur de España, como el zaguán, el aljibe o el mirador.

DSC00773En septiembre de 1610 fue instaurada la inquisición en Cartagena de Indias para juzgar los delitos contra la fe cristiana. El tribunal de Penas del Santo Oficio adopto como sede principal este palacio, en el que puede visitarse lo que en su momento fueron cárceles y cámaras de tortura, además de documentos históricos y amplias referencias. Los inquisidores fueron expulsados en 1811, pero reinstalados en 1815 por las tropas españolas de Pablo Morillo. El tribunal permaneció hasta 1821.

En el sitio en donde funcionó el Tribunal de la Inquisición hoy se alberga no sólo al DSC00792Museo y Archivo históricos, sino también a la Academia de Historia, cuenta con exposiciones temporales (cuando lo visité había una sobre el Ferrocarril en Colombia, y otra sobre Oriente Medio con ojos de mujer) y, además, su atractivo principal, el Museo de la Inquisición, con piezas del Tribunal del Santo Oficio en Cartagena, utilizadas en la época colonial para librar al pueblo de la brujería. El Tribunal investigó, procesó y castigó a cerca de 900 personas DSC00795durante los doscientos años de su permanencia en Cartagena, cinco de las cuales fueron enviadas a la hoguera, acusadas de prácticas consideradas herejías por la fe católica, como la brujería, la hechicería, la lectura de libros prohibidos, el curanderismo, la bigamia, las prácticas judaizantes y muchas otras.

Con la Inquisición, se disponía de todo un cuerpo policial que iba desde el Inquisidor –que hacía de acusador y juez– hasta las familias y vecinos del hereje, que tenían como función la denuncia y persecución del acusado. El Auto de Fe se realizaba en forma pública y tenía como objetivo inspirar temor entre la población; sin dudas, el castigo más temido era la DSC00816hoguera, cuyas llamas eran concebidas por la Inquisición como una forma de purificar el espíritu. Entre los métodos de tortura –como castigo a los herejes- aplicado por la Inquisición se encontraban el aplasta pulgares, la gota de agua, el cepo, la rueda, el potro, el aplasta cabeza, el garrote, la doncella de hierro, y otros. En Del amor y otros demonios, el escritor Gabriel García Márquez expresó: “Hemos atravesado el mar océano para imponer la ley de Cristo, y lo hemos logrado en las misas, en las procesiones, en las fiestas patronales, pero no en las almas”.

PalenqueraPersonajes sin duda pintorescos que recorren las calles de Cartagena son las palenqueras, las coloridas vendedoras de frutas y dulces tropicales que representan la negritud local. “Para hablar de la mujer palenquera de Colombia –explica en Blogtrip el bloguero Aristofennes- es necesario hablar también del poblado de San Basilio de Palenque. A tres horas de ruta desde Cartagena por un camino pedregoso, se encuentra el que es llamado el “rincón de África en Colombia”. Un corregimiento fundado por esclavos que huyeron de la humillación española. La palabra palenque hace alusión a las empalizadas creadas para protegerse y esconderse de sus perseguidores. El aislamiento del pueblo Palenqueradurante décadas favoreció la protección y conservación de la cultura, el arte, la comida y el folklore africano”. Estas mujeres son herederas de esclavos cimarrones, o sea, cautivos que a fuerza de lucha ganaron su libertad escapando a sitios lejanos. Por su encanto, colorido y acento particular las palenqueras son, por lejos, las mujeres más fotografiadas de toda Colombia. Sobre la costanera de la ciudad una escultura homenajea a la figura de la Palenquera (foto)

TranscaribeEl Transcaribe es el Sistema Integrado de Transporte Masivo de Cartagena, conformado por un corredor troncal (por ejemplo, la renovada avenida Pedro de Heredia), que cuenta con carriles exclusivos para Sólo Bus, cruces peatonales a nivel, estaciones de parada, además de líneas pre-troncales y vías alimentadoras, portales y estaciones de transferencia. Las rutas por donde circula el sistema corresponden a los ejes viales de mayor tránsito de pasajeros de la ciudad. Los carriles mixtos son para los autos, bicicletas y demás vehículos.Aeropuerto de Cartagena

Me despedí de la ciudad al mediodía, cuando un taxi me llevó hasta el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, localizado al norte de la ciudad de Cartagena; es el más importante de toda la costa Caribe colombiana. Rafael Núñez fue un ex presidente de la Nación, nacido en la ciudad. Allí abordé un vuelo de LATAM con escala en Bogotá, y luego partí de regreso hacia Buenos Aires.

DSC00051Sólo me resta agradecer la hospitalidad y simpatía del pueblo colombiano, su calidez y espontaneidad, la libertad con la que me manejé en su territorio (excepto el episodio del abordaje policial informal en pleno centro de Bogotá). Me conmovió la simpleza de su gente humilde, el esfuerzo de un pueblo que quiere superar un conflicto político-social tan arraigado en su imaginario. El mismo pueblo que lucha, a pesar de sus desigualdades –una metáfora de toda América Latina– por mantenerse DSC00530vivo y mostrar al mundo toda su riqueza cultural y belleza natural.

 

Gabriel Cocimano

Septiembre de 2017

 

 

 

 

 

 

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